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No hay tiempo ni para descansar, la mujer y el ocio

Vacaciones, hemos escuchado mucho sobre las vacaciones en estas semanas, los niños y niñas regresan a clases ya, ¿pero quienes no tienen vacaciones? Adivinar es fácil, sí, es correcto, la mayoría de las mujeres, quienes por la división sexual del trabajo tradicional utilizan más tiempo en los cuidados de las otras personas que los hombres. El significado de la palabra ocio proviene del latín otium, y significa reposo, la RAE define el ocio como tiempo libre, fuera de las obligaciones y ocupaciones habituales.

Una de las características del ocio es utilizar el tiempo en descansar física y mentalmente de las actividades cotidianas, que pueden ser monótonas y cansadas, por lo que es necesario recargar energías. La Declaración Universal de los Derechos Humanos en su artículo 24 incluye el derecho al descanso y al disfrute del tiempo libre, es decir, al ocio. Del descanso depende mucho la calidad de la vida; socialmente, las mujeres se ven en la “necesidad” de tomar las mejores decisiones para cumplir adecuadamente sus dos responsabilidades: el trabajo asalariado y el trabajo doméstico; lo que genera que el tiempo con que ellas cuentan sea escaso, ya que tienen que hacer equilibrios permanentes en los que generalmente se sacrifica el tiempo libre dedicado a ellas mismas. No es fácil que las mujeres ocupen su tiempo “libre” en actividades recreativas o de descanso, ya que está “mal visto” que las mujeres estén en casa y no realicen actividades de limpieza, de cuidado, o en general actividades que permitan la restauración y comodidad de “los otros”. Además, según los expertos, las normas modernas de “maternidad intensiva y comprometida” parecen generar sentimientos de culpa cuando se realizan actividades de ocio, ya que se piensa que se debería emplear tal tiempo a responsabilidades familiares.

La frontera entre responsabilidad doméstica y tiempo libre está menos definida en las mujeres que en los hombres. Ellos, después de trabajar, pueden darse un tiempo para salir con los amigos a tomar una copa, a jugar futbol, a visitar a familiares, mientras que con las mujeres el transcurso del día queda establecido como un continuo, en donde con su “tiempo libre” realizan actividades como zurcir ropa, arreglar cosas de la casa, útiles escolares y un largo etcétera, que no contempla descanso y esparcimiento.

De acuerdo con lo que dice la maestra María Ballesta, parece ser que hemos logrado llegar a un estado en el que la identificación mujer-hogar es tal, que casi se le priva de acceder a otros ámbitos de la formación humana, como son las interacciones sociales, y por lo tanto la carencia de tiempo libre sea para algunas mujeres la causa de una menor reproducción cultural.

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