Ante el intervencionismo, el saqueo y el golpismo que históricamente ha azotado a nuestra Latinoamérica, los gobiernos instaurados sin democracia y bajo intereses extranjeros y de las élites políticas nacionales, los mandatarios mexicanos neoliberales no solo habían reaccionado como simples agachones, sino que hasta habían dado su voto político de legitimidad, pues sus intereses fueron los mismos: los económicos.
Por eso es que ahora, la administración de Dina Boluarte en Perú —no electa democráticamente— se enoja de que el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador critique su autoritarismo por mantener preso al Presidente democráticamente electo, Pedro Castillo, por reprimir las manifestaciones del Pueblo peruano en apoyo a Castillo —que dejaron decenas de muertos— y ahora, con todo el cinismo, el Congreso golpista autorizó la llegada de 700 soldados de Estados Unidos al país sudamericano, supuestamente para “entrenar” a fuerzas armadas del Perú.
Sin embargo, aunque todo señala el intervencionismo gringo ligado a la desestabilización del gobierno electo democráticamente de Pedro Castillo, de las y los mandatarios de la región, solo el Presidente Obrador ha tenido la valentía que acompaña su liderazgo y convicción para poder señalar el intervencionismo extranjero, pedir la libertad de Castillo y llamar a que la mejor vía para restaurar la paz política en el hermano país del Perú es que se convoque a elecciones generales y que nuevamente el pueblo decida quién debe gobernar.
Por estos señalamientos y para desviar la atención a la grave crisis política que nuevamente vuelve a tener el Perú, Dina Boluarte, ha declarado persona “non grata” al Presidente de México, y como no podría ser de otra manera, nuestro mandatario ha dejado en claro que eso no es más que un “timbre de orgullo” para su persona, pues viniendo de golpistas no se esperaba menos.
México no puede titubear ahora que ha retomado el liderazgo de la región y hay que seguir señalando a quien o quienes siguen buscando desestabilizar a los países hermanos de Latinoamérica, ya conocemos las tácticas políticas de los conservadores, y como sucedió en México desde el 2018, el Pueblo de América Latina vencerá.




