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Ovnis sobre el Capitolio, ¿caja china?

En política, cuando se necesita distraer la atención de un hecho grave o incómodo para el gobernante en turno, se suele recurrir a lo que conocemos como la “caja china”. En esencia, se trata de desviar la atención de un hecho determinado, de cambiar el foco de interés de algún personaje y en general de lograr que una nota o investigación pase a segundo término.

El ardid, es muy utilizado por los gobernantes. En esencia se logra poniendo en los medios alguna noticia que genere más interés, morbo o polémica que la nota que se intenta ocultar. Así, por ejemplo, el ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte dijo que su detención fue una Caja China del expresidente Peña Nieto para ocultar sus escándalos de corrupción como la Casa Blanca, Ayotzinapa o su baja popularidad.

Mucho se dijo en su momento que Felipe Calderón, (quien usurpó la presidencia de 2006 a 2012) utilizó una de tantas Cajas Chinas durante su gestión con la gripe aviar A H1N1. La supuesta pandemia le sirvió para golpear la economía de la Ciudad de México, gobernada entonces por el hoy canciller Marcelo Ebrard. Y en lo que todos estábamos distraídos con el brote epidémico, Calderón hizo compras inútiles por más de 1, 500 millones de pesos de los cuáles jamás volvimos a saber nada.

En tiempos de Vicente Fox, las Cajas Chinas eran siempre escenificadas por “Martita”, que además de corrupta tenía (tiene) el don de concitar los odios de propios y extraños. La estrategia nunca falló.

López Obrador también recurre con frecuencia a esa estratagema. Su modelo de comunicación social (Las Mañaneras) resulta excelente para esos menesteres. Lo hace, sobre todo, cuando en redes hay alguna campaña de linchamiento contra alguno de sus hijos.

En días recientes, Estados Unidos efectuó una audiencia pública en la que un representante “demócrata” de la comisión de “contraterrorismo y contrainteligencia” puso sobre la mesa un tema de “amenaza potencial para la seguridad nacional”: Los OVNIS.

Mi primera reacción al abrir la nota que amablemente me enviaron fue de risa, pues hasta “nuestro experto nacional” el “ufólogo y periodista” Jaime Maussan estaba trepado en “el tren del mame”. Después, rascando un poco, vi que en efecto la audiencia se había llevado a cabo.

Para los mexicanos que todavía recordamos sucesos como “El Chupacabras”, en momentos en que el país atravesaba por el asesinato de Luis Donaldo Colosio, las devaluaciones recurrentes y el autoritarismo del otrora poderoso Partido Revolucionario Institucional, noticias como los Ovnis sobre el Capitolio no pueden más que llamarnos a la duda y la especulación.

¿Por qué se da en este momento esa amenaza para la seguridad de los gringos?

¿Tendrá que ver con el desastre electoral que se avecina para Biden y su partido en las elecciones intermedias?

¿Será acaso para distraer a sus habitantes de la escasa popularidad de su presidente?

¿Es posible que el fenómeno Ovni alcance para que la ciudadanía aparte la mirada de la crisis de muertes por fentanilo (más de un millón de víctimas desde el año 2000) por la que atraviesa su población?

¿Por qué se da a unos días de otro tiroteo en el que un supremacista blanco asesinó a al menos 10 personas afroamericanas en un supermercado?

¿O es acaso para intentar encubrir el desastre en el que se encuentran sumidos por su apoyo a Ucrania en estos momentos de guerra que sigue escalando?

Como sea, estos eventos seguirán su curso con o sin Cajas Chinas. Esperemos que los ovnis sirvan al menos para que los gringos puedan ir resolviendo sus problemas, que desafortunadamente también son los nuestros. Baste recordar un dato: 5 de nuestros 6 principales ingresos dependen directamente de la economía estadounidense.

Si ellos se hunden, hundirán a nuestro país junto con ellos.

También debemos de tomar con toda seriedad a las personas que en nuestro país alimentan el supremacismo y el odio. No hay que olvidar que hace unos días una pareja del Edomex contrajo matrimonio con temática nazi en Tlaxcala.

Del discurso supremacista a los tiroteos, hay un hilo muy delgado.

Si eso llegara a suceder, no habrá Cajas Chinas que alcancen.

Una vuelta al Museo de Memoria y Tolerancia les sentaría muy bien a nuestros nazis domésticos.

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