Ciudad de México a 5 abril, 2026, 7: 55 hora del centro.
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Por el bien de todos, primero la movilidad urbana de los pobres

Hablar de movilidad urbana es un asunto de suma importancia, pues es hablar de la movilidad de millones de personas a lo largo del país, sobre todo focalizada en las grandes ciudades, urbes y zonas metropolitanas de México, donde mayoritariamente gobierna la izquierda y en las que las políticas públicas deben tener este enfoque. Este mismo sentido es indispensable que las políticas públicas se traduzcan en sistemas eficientes que aporten movilidad a millones de ciudadanos que día a día se trasladan de sus hogares a sus centros de trabajos o centro educativos.

Esto me lleva a recordad un debate estéril, ya superado, pero que incluso en nuestros tiempos sigue siendo punto de controversia: la visión de ciudad que queremos, las ciudades desde la visión de la izquierda. En esta, se piensa en una ciudad donde por el bien de todos la prioridad sean los menos favorecidos, donde el auto no se el foco central de la tomas de decisiones para obras de infraestructura, pues está comprobado que el problema del trafico y saturación de las vialidades no se resuelve con la ampliación de carriles en las calles y avenidas. Este debate nos lleva a la comparación de cifras: el escenario es similar en la gran mayoría de las grandes ciudades mexicanas, siendo un promedio de 80-20 los porcentajes de traslados; es decir, que el 80% de la población de las grandes urbes se trasladan en transporte público, y el 20% en automóviles. Ante estas cifras, basta reflexionar que solo 2 de cada diez tienen suficiente poder adquisitivo para comprar un coche que en promedio ocupa un espacio de 4.5 m y que en promedio también traslada a una persona. A esto debe agregarse su proceso de contaminación, que representa un 80% mas que cualquier vehículo compartido como los son los BRT.

Lo he dicho siempre: debemos empezar a poner en nuestras prioridades al 80% de la población que se traslada en transporte público, esos que sí representan una mayoría social y quienes, por sus condiciones, no pueden pagar la excesiva individualidad y egoísmo que representa trasladarse en un coche. Si uno de los principales ideales que tenemos desde la visión de la izquierda es que por el bien de todos primero van los pobres, pues debemos empezar por ahí, por atender sus necesidades de movilidad, proveyéndoles de trasporte digno, accesible y cómodo, además de rápido y amigable con el medio ambiente. Es momento de entender que las ciudades deben tener mayor transito colectivo y terminar con esa visión errónea del transporte individual y selectivo, que nos terminara por enterrar bajo millones de toneladas de metal y neumáticos.

Es evidente nuestra guía y referente en materia de movilidad. En el orden federal se construyen trenes de pasajeros para comenzar a visualizar un sistema ferroviario completo y extenso; por otro lado, el referente más importante en materia de movilidad urbana es la Ciudad de México, donde lo primordial, donde lo principal y donde el centro de atención son la inmensa mayoría de los ciudadanos que padecen el ineficiente, obsoleto y anticuado sistema de transporte público que no tiene ordenamiento y ni calidad. Es la Ciudad a la que muchos funcionarios deberían voltear a ver, porque se invierte en sistemas colectivos de calidad. Ejemplos sobran, incluso innovando y fortaleciendo otro polo de movilidad colectiva, la bicicleta, como un sistema interconectado en el que las unidades se socializan y se comparten con mas ciudadanos.

Es, pues, esta columna semanal un llamado a la reflexión de ser congruentes, de asentar nuestras prioridades, de entender que no gobernamos con prioridad en el 20% de la población, sino a reivindicarnos, porque debemos nuestro esfuerzo, compromiso y prioridad al 80% restantes. Se trata, entonces, de un proceso para comprender con profundidad también que la transformación no será en coche, ni individual, sino todo lo contrario: la transformación será colectiva, en tren, en BRT o el algún icónico trolebús… Porque, por el bien de todos, primero la movilidad urbana de los pobres.

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