Por: Raciel Rivas
En su reciente entrevista con La Jornada (15/05/2023), la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez, ha respondido, con la sencillez que le caracteriza, a la pregunta sobre sus aspiraciones a gobernar la Ciudad de México: “¿Y usted y la ciudad? Yo, lo que diga el Chilango”.
La Ciudad de México no es un escenario desconocido para la actual secretaria de Estado, quien se ha desempeñado con una estrategia clara y eficaz en el cambio de paradigma de Seguridad Nacional de este sexenio, a saber, la construcción de una nueva Cultura de Paz. Desde el Gobierno capitalino, la Lcda. Rosa Icela fue secretaria de Desarrollo Social (2012-2015), secretaria de Desarrollo Rural y Equidad de las Comunidades SEDEREC, (2015-2018), y secretaria de Gobierno (20218-2020), con la Dra. Claudia Sheinbaum, por lo que la actual encargada de la seguridad del país tiene, sin duda, una trayectoria suficiente y la experiencia necesaria para la conducción que requiere esta gran y desafiante ciudad.
Resultan sobresalientes las prioridades que la también periodista egresada de la Carlos Septién García ha ofrecido en dicha entrevista como lo son: dos nuevos pisos viales —uno en la salida a Puebla; otro de Indios Verdes a Ecatepec— y un túnel especial por donde fluya el transporte pesado que cruza la ciudad día a día. Pero no solo eso, para ella la CDMX “debe ser una ciudad de avanzada, una ciudad educadora, donde quepan todos los que quieran estudiar; una ciudad que siempre esté de fiesta deportiva, de fiesta cultural, de fiesta en artes, en diseño; en fin, que sea la ciudad que hemos soñado”.
Rosa Icela tiene la ruta clara de la transformación citadina, pero no solo eso, tiene una sensibilidad especial que, a mi juicio personal, toda o todo funcionario debiera tener antes de gobernar, esto es, la “vivencia”, aquellas vivencias que se vuelven piezas fundamentales en la historia personal pero que se reflejan en la vida pública. Recuerdo que, en un evento institucional del 2021 en el Museo del Templo Mayor, rememoró una de sus vivencias del pasado al haber llegado a la Ciudad de México, proveniente de su natal Xilitla, en la huasteca potosina. Dijo aquella ocasión que deambular por las calles del centro histórico le pareció siempre un regocijo visual, pero a la vez, vivir aquí, siempre fue un fenómeno imponente: la ciudad siempre se presentaba en su grandeza y complejidad.
Rosa Icela, al igual que millones de habitantes de esta gigantesca ciudad, ha sorteado y franqueado los retos y dificultades que se engendran día a día entre las calles, sensibilidad que no toda la clase política del país logra adquirir, pues para llegar a ello hay que haber vivido las diferentes realidades en todas sus tonalidades. Para “soñar” lo que queremos, parece necesario haber vivido con lo que no tenemos. Si fuera el caso, que un día la Lcda. Rosa Icela Rodríguez gobernara esta gran ciudad, esta podría “sonar” -—¿por qué no soñar? — lo más parecido a una vida en Rosa.
@RacielRivas
Licenciado en filosofía y ciencias políticas con maestría en filosofía política por la UNAM. Ha colaborado en diversas instituciones culturales como el Museo Nacional de Arte y el Museo del Palacio de Bellas Artes. Promotor y gestor cultural en colaboración con las embajadas de México en España, Cuba, Etiopía, Alemania, Estados Unidos y recientemente el sureste asiático. Actualmente es funcionario público del gobierno federal.




