Por: Edgar Roberto Sánchez
Después de una década en la que el cacicazgo fungió como modelo político en Ixtapaluca, el viernes 17 de diciembre llegó a su fin la Antorcha.
Fue en el año 2000 cuando la organización Antorcha Campesina llegó al oriente del Estado de México, en aquel año Jesús Tolentino Román Bojórquez ganó la presidencia municipal de Chimalhuacán de la mano del PRI y de la organización fundada en 1974 por Aquiles Córdova Moran.
Y, como si de una planta enredadera se tratase, el movimiento antorchista echó raíces en otros municipios colindantes; tal fue el caso de Ixtapaluca, donde después de diversas confrontaciones al interior del PRI, el movimiento antorchista se hizo con el control del partido a nivel municipal.
En el ya lejano 2006, la fórmula PRI-Antorcha Campesina eligió como abanderada a la presidencia municipal de Ixtapaluca a Maricela Serrano Hernández, quien entonces era una líder emergente dentro del movimiento Antorchista y la cónyuge de Jesús Tolentino Román, expresidente municipal de Chimalhuacán, que en aquel momento se desempeñaba como diputado federal por el Distrito 25. Maricela no pudo ganar en ese año, pues el Pueblo de Ixtapaluca decidió votar por Mario Moreno Conrado, candidato del PRD.
Para el 2009, Maricela Serrano volvió a mostrarse interesada en ser la candidata del PRI en Ixtapaluca, pero esta vez el revolucionario institucional eligió a Carlo Navarro como candidato y fue él quien ganó las elecciones municipales. Paralelamente, en ese mismo año, Jesús Tolentino Román, esposo de Maricela, fue electo para un segundo periodo al frente del ayuntamiento en Chimalhuacán, comienzó a tener forma el cacicazgo.
Cuando Maricela Serrano no resultó electa por su partido para la elección de 2009, se habló en los medios locales y también fue vox populi, vox dei, que la política antorchista se encontraba en depresión, pues como sabemos, estos políticos no querían llegar al puesto por el encargo, sino por el cargo y crearon una obsesión por hacerse del mismo.
Para 2012, Maricela fue por fin electa presidenta municipal de Ixtapaluca, representando al PRI-Antorcha Campesina; al mismo tiempo, su esposo José Tolentino Román fue electo para un segundo periodo como diputado federal por el Distrito 25, el cacicazgo estaba en la etapa de la niñez.
Avanzamos un trienio en el tiempo y nos ubicamos en 2016, Maricela Serrano fue electa como diputada federal por el Distrito 12 y Carlos Enríquez Santos, un joven líder de Antorcha Campesino, obtuvo la mayoría de los votos para ser el nuevo presidente municipal de Ixtapaluca. Se trató de un presidente municipal de ornato, pues se sabe que quien sigue tomando las decisiones en el municipio es Maricela Serrano.
Nos ubicamos ahora en el 2018, el ambiente político en el país fue de celebración, pues en las elecciones federales, Andrés Manuel López Obrador fue electo para presidir el poder ejecutivo durante los siguientes 6 años, obteniendo más del 50% de los votos en los comicios.
Pero en el oriente del Estado de México, el cacicazgo de la Antorcha Campesina se encontraba en la edad adulta y desplegaba todas las jugarretas, mañas y demás mecanismos para inhibir el voto. Por primera vez el matrimonio Maricela Serrano-Jesús Tolentino Román gobernaba en simultáneo los municipios de Ixtapaluca y Chimalhuacán. Sin embargo, la diferencia en ambas entidades respecto del segundo lugar en las elecciones (Morena) es de menos de dos puntos porcentuales. Asimismo, en 2018, PRI-Antorcha Campesina perdió el curul del Distrito 12, pues Carlos “Ornato” Santos no logró ganar la contienda y perdó a manos del morenista Felipe Rafael Arvizu de la Luz.
En ese mismo año, el movimiento antorchista tuvo otra gran derrota. Previo a las elecciones federales celebraron junto al cero carismático candidato del PRI, José Antonio Meade Kuribreña, un acto de campaña en Puebla, donde no logran llenar ni las primeras filas del Centro Expositor de la ciudad. En este acto, el dirigente supremo de Antorcha Campesina, Aquiles Córdova Moran, aseguró que el movimiento antorchista apoyaría la campaña del candidato priista con 2,400,000 votos a nivel nacional; pero la realidad era otra. En 2015 Antorcha Campesina contaba con 2,800,000 afiliados a lo largo y ancho del país y para 2018 ya solo contaban con 800,000 afiliados; es decir, perdieron en solo 3 años 2 millones de afiliados. Aquiles y Meade, como se dice coloquialmente en la actualidad, quedaron (entiéndase como que quedaron retratados, humillados, cortos, etc.)
Con esta dura derrota y pérdida de seguidores, Antorcha Campesina llegó a las elecciones intermedias de 2021 en un estado de desahucio, su relación con el PRI estaba ya muy desnutrida, sin embargo eso no impidió que fueran nuevamente en alianza para tratar de reelegir a los alcaldes en Ixtapaluca y Chimalhuacán, es decir, reelegir al matrimonio Maricela-Tolentino en sus respectivos municipios.
El resultado: catastrófico.
Jesús Tolentino Román perdió las elecciones en Chimalhuacán contra la morenista Xóchitl Flores, mientras que su esposa, Maricela Serrano Hernández perdió las elecciones en Ixtapaluca a manos del morenista Felipe Rafael Arvizu de la Luz. De igual modo, el movimiento antorchista perdió los escaños en la Cámara de Diputados de los distritos 25 y 12 ante la marea guinda y de misma suerte los curules en el congreso local.
El cacicazgo murió, dio avisos de enfermedad terminal y tuvo que aparecer el Pueblo patriota que mediante el ejercicio del sufragio mando al movimiento antorchista a la unidad de cuidados intensivos, en 2024 tocará volver a salir a votar para terminar con la agonía antorchista y desconectarlos, porque aún quedan algunas células vivas de Antorcha en Puebla.
Fueron 20 años de ver cómo el compadrazgo colmaba los cargos de elección popular y entregaba contratos a empresas amigas, empresas fantasma o factureras. 20 años de un gobierno federal que entregaba recursos públicos para que el movimiento antorchista operara, 20 años de cerrar lugares comunes como deportivos, cines, escuelas, teatros, donde tenías que estar afiliado a Antorcha Campesina para tener acceso a ellos, 20 años de prometer a la gente una vivienda digna pero que nunca llegaron servicios básicos, 20 años de ver a gente de bien siendo amenazada por sus líderes, haciéndolos ir a mítines y demás expresiones antorchistas, siendo obligados a presentarse, pues de lo contrario perderían derechos sobre su tierra y serían expulsados del movimiento, 20 años de ver como la voluntad real del Pueblo era torcida por intereses familiares.
Esperando que solo sea un mal recuerdo, en el oriente del Estado de México se siente una idea de cambio, con triunfos en toda la región como Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, Ixtapaluca, Texcoco, Chalco, Valle de Chalco Solidaridad, Amecameca, un nuevo proyecto comienza a afianzarse, un proyecto transformador encabezado por el Presidente de la República, que tiene como uno de los objetivos a priori, ganar la gubernatura del estado en 2023 y se logrará, porque el Pueblo soberano está listo para quitar este bastión al PRI, porque la gente ya no sale a votar con miedo, porque no hay manera de frenar a un Pueblo que despertó y ahora está metido de lleno en la cotidianidad política del país.
La antorcha ya se apagó, ahora sigue ganar el estado en 2023, nos vemos ahí, en la cita con la historia.
@edgarhelado
Abogado en formación en la FES Aragón y técnico en ciencias de la comunicación. Activista político por los derechos humanos y la defensa de la soberanía nacional.




