Ciudad de México a 3 abril, 2026, 12: 40 hora del centro.
40 Horas
Ciudad de México a 3 abril, 2026, 12: 40 hora del centro.
40 Horas

Telmex no es negocio (I)

En días pasados, Carlos Slim convocó de manera repentina a una conferencia de prensa. En un inusual, pero ejemplar, ejercicio de transparencia y rendición de cuentas, el magnate hizo una detallada exposición de su vida empresarial desde que tenía 15 años hasta la privatización de Teléfonos de México —esa transacción que lo transformó de inversionista financiero mexicano, a ícono de la industria latinoamericana de las Telecomunicaciones y que lo catapultó a la cima de la lista de ultra ricos del mundo— por lo que sorprende que categóricamente afirmara: Telmex no es negocio[1]. ¿Y no lo es? A la vez, fue muy extraño que dijera que no la vendería porque es “mexicana” cuando él ha sido particularmente hábil en la inversión y la gestión de empresas en diversos sectores exhibiendo una enorme capacidad para identificar oportunidades de inversión, realizar adquisiciones estratégicas y administrar eficientemente sus negocios[2], ¿y Slim cuándo ha priorizado la nacionalidad sobre las ganancias de una empresa?

Para entender esta contradicción es necesario profundizar en el extraordinario valor de Telmex, contextualizando los argumentos que el mismo Carlos Slim mencionó durante la conferencia con el apoyo de dos fuentes principales: el trabajo periodístico de Rafael Rodríguez Castañeda en Operación Telmex[3], así como del texto Downsizing the State[4] de Dag MacLeod. El primero establece que la privatización de Teléfonos de México fue una operación de Estado, la segunda concluye que a diferencia de las otras privatizaciones que se pusieron en marcha en México desde 1983, Telmex es una empresa que siempre ha sido rentable y con un enorme potencial, por lo que se pudo privatizar exitosamente repartiendo la riqueza acumulada y futura entre sindicato y los socios del grupo al que se le adjudicó. Dejando al Estado solamente los ingresos por la venta del 56.2% de su participación en la paraestatal, los cuales se esfumaron para fines de 1994 con el «error de diciembre»[5], año en el que según la revista Forbes la fortuna personal de Carlos Slim lo convertía en el sexto hombre más acaudalado del orbe[6].

Para asegurar el éxito de la privatización, previo a la desincorporación de Telmex, se hicieron importantes inversiones en infraestructura, la mayor parte de la deuda con instituciones extranjeras se intercambió por deuda con el gobierno mexicano y se reestructuró el sector para incorporar a Telmex la Red Federal de Microondas[7]. Así pudo operar los sistemas de larga distancia telefónica de manera integral y absolutamente autónoma, construyendo una barrera de entrada para los gigantes competidores de larga distancia.

Telmex se convirtió de inmediato en una de las empresas más rentables del mundo. En su primer año de operación privatizada los ingresos crecieron más del 20% y sus utilidades arriba del 70%. En 1995, ya se ubicaba en el sitio 447 de la lista Fortune 500, siendo la segunda empresa más rentable en utilidades como porcentaje de sus ventas y la cuarta por sus utilidades con respecto a activos. Estos espectaculares resultados iniciales no fueron producto exclusivo de su gestión, contribuyeron en mayor medida a la creación del IPST[8], equivalente al 29% del ingreso por este rubro y del que 65% del mismo era acreditable como inversión, así como derogación del impuesto al consumo de servicios telefónicos[9]. Cuando el Ingeniero dice en la conferencia que con sus inversiones volvió a Telmex “todo digital”, omite mencionar que durante los primeros cinco años recibió estos subsidios que además le dieron una liquidez sin precedentes para negociar con sus proveedores de tecnología agresivos descuentos para la modernización de la empresa[10].

Pero ni con todo esto mejoró uno de los indicadores básicos del desarrollo de un país: las líneas por cada 100 habitantes.  En 1990, México tenía 81.2 millones de habitantes y 10.1 millones de líneas, es decir 12.4 líneas por 100 habitantes. Después de una década ya éramos 97.5 millones de mexicanos con 12.0 millones de teléfonos en servicio. ¡Exactamente las mismas 12.4 líneas por cada 100 habitantes![11]

Desfalcados, obligados a pagar impuestos para financiar la modernización de una empresa privada que es controlada por el hombre más rico del mundo en un país que en diez años no mejoró su indicador básico de cobertura en telecomunicaciones. Y ahora resulta que esa misma persona reconocida como uno de los hombres de negocio más exitosos en la historia de México y cuya filosofía empresarial es la de ser el administrador temporal de la riqueza social[12], nos dice que Telmex —esa joya de las paraestatales— ya no es negocio. ¿Qué hay detrás de esta declaración?

Continuará…


[1] Conferencia de prensa del Ing. Carlos Slim Helú, Ciudad de México, 12 de febrero de 2024 – Minuto 53

[2] También ha sido un importante filántropo y ha utilizado parte de su riqueza para apoyar iniciativas de desarrollo social y económico en México y otros países.

[3] Referencia 1: Operación Telmex. Contacto con el poder. Rafael Rodríguez Castañeda, Editorial Grijalbo, 1995, México.

[4] Referencia 2: Downsizing the State: Privatization and the Limits of Neoliberal Reform in Mexico By Dag MacLeod

[5] El total de la venta fue de 20,100 millones de nuevos pesos que se depositaron en el Fondo de Contingencia, mismos que junto con el producto de la desincorporación de los bancos y otras subastas de paraestatales sumaron 73,000 millones de nuevos pesos. En el primer y último informe trimestral de la SHCP a cargo de Jaime Serra Puche el fondo de contingencia reportó solamente 1,218 millones de nuevos pesos. El resto se esfumó supuestamente en la amortización de la deuda pública, lo cual no fue suficiente para impedir la crisis de los Tesobonos y la devaluación conocida como El Error de Diciembre. Ref. 1 Páginas 147-148

[6] Ref. 1 Página 154

[7] Ref. 1 Página 63

[8] Impuesto por Prestación de Servicios Telefónicos

[9] Lo que le permitió incrementar sus ingresos en un 68% para el servicio local residencial y un 100% en larga distancia nacional comercial.

[10] Son incontables las humillantes anécdotas de ejecutivos de los proveedores de tecnología en el Piso 8 de Parque Vía, en donde estaba el departamento de compras de Telmex.

[11] Ref. 2 Página 155

[12] Ref. 1 Páginas 48-49

Temas relacionados

Sobre el autor

Comparte en:

Comentarios