junio 12, 2021

Pluma Patriótica

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lunes, 31 mayo, 2021
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Un momentito

Nunca me han interesado particularmente los postres. Quizá sea herencia de casa: mi madre tiene un repertorio inmenso, por cantidad y profundidad, de platillos salados que son resultado de una tradición nacional y una muy particular inventiva culinaria; croquetas de cilantro en chile cascabel, por ejemplo. Pero esa búsqueda e inventiva salada eclipsa su repertorio dulce, apenas un dulce de calabaza para el altar de los muertos o unos bolillos con mantequilla y azúcar. Tengo muy poco paladar para lo dulce, pues. 

Quizá sea por eso o por lo otro: el mundo de los postres y la repostería es muy complejo: es la parte más científica de la cocina; requiere de precisión en el tiempo y en las medidas; se trata más de física y química que de sazón. Quizá sea por eso… Los detalles siempre se me van, lo cuantificable se me pierde: sin excepción, me extravío en los tiempos de cocción y en los gramajes exactos de harina y polvo para hornear. También recuerdo que siempre fui muy malo en la escuela: siempre me faltó disciplina y esfuerzo…. Soy más del lado lírico, como dicen algunos; del flojo, les recuerdo yo. 

Sea por lo que fuere, nunca me ha salido bien la constancia. Cuando me paro frente a la estufa y tomo el cuchillo espejeo las especias, respondo al momento. Si se me atravesó el pimentón, reconduzco mis antojos para usarlo; si fue la cúrcuma, no tengo otro remedio que poner a remojar el arroz; cuando es laurel o hinojo, se me antoja un pescado. No encuentro otra manera de cocinar…. Tampoco de vivir. 

Vivo bajo las órdenes de un triunvirato extraño: el aburrimiento, la desidia y la búsqueda… de no sé qué. 

La perseverancia nunca fue mi fuerte, y siempre he sido muy débil ante mis debilidades. Sigo sin entender por qué se me dificulta cocinar pan o por qué puedo gastar horas viendo el fuego en el asador… 

Sea por dios. 

Lo cierto es que cuando me paro sin ganas en el fogón, mejor me hago un sándwich de jamón…. Así me siento desde hace días frente a muchas cosas: con una mezcla de cansancio, hartazgo y desánimo. Me rehúso a comer sin hambre. 

Quiero decir que con esta entrega tomaré una pausa. Hace rato terminamos de comer y con los postres nunca he sido bueno. Prefiero levantarme un rato de la mesa para estirar un poco las piernas. No es grave, pronto nos reuniremos para la botana, y más rápido que pronto nos alcanzará la cena. 

Mientras, sigan sin dejarse: cocinar es hacer cuerpo y patria, es modificar el entorno, hacer política, amar a nuestros amados y convertir un ingrediente en mensaje. Cocinar y comer son nuestra acción primordial, la indispensable. 

No quiero tomar esta pausa sin antes abrazar y reconocer el ahínco y perseverancia de algunos compañeros soberanos que están compitiendo por un cargo de elección popular. Para ellos mi admiración y cariño, porque sé de su talento, de su entrega, pero lo que más siento es su enorme corazón y tamaño de personas.

A los imprescindibles Samuel, Daniel y Mariel…. Tenemos una taquiza pendiente. 

Nos vemos pronto. Pásenla bonito y coman rico. 

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