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Vísperas de mi cumpleaños

¿Celebramos la vida?

De nuevo compartiendo un poco de mí, gracias por leerme.

Estoy a unos días de celebrar mi cumpleaños número cincuenta y con ello siempre hay momentos añorados esos momentos o actividades que nada más se hacen una vez al año, exacto, una vez al año, en el día de cumpleaños.

Desde niña en casa, el día de un cumpleaños, muy temprano por la mañana, siempre alguien corría al tocacintas y ponía el disco de Pedro Infante y sonaban las mañanitas. La o él cumpleañero abría los ojos al escuchar la música que tocaba en su honor, hoy era su cumpleaños. Todos lo felicitamos y con abrazos y besos iniciaba el día.

Conforme pasó el tiempo, las cosas cambiaron un poco y ya no todos estábamos cerca o en casa, así que de tocar el disco en el tocacintas muy temprano por la mañana, se pasó a cantar las mañanitas por teléfono. Con gran emoción contestaba esa primera llamada del día en la que mis padres me cantaban las mañanitas, era la mejor forma de iniciar el día de mi cumpleaños. Eran risas, expresiones de amor en esa llamada y, sobre todo, era un conectarme con ellos, mis padres, gracias a los cuales yo estaba en este mundo, era en cierto modo, un regresar a ser su pequeña hija una vez más, una vez al año.

Otro aspecto que hace especial mi cumpleaños es el comer pastel, siempre, desde niña era una emoción tremenda el pensar en el sabor de mi pastel de cumpleaños y saber que era para celebrar que yo había nacido en ese hogar y que formaba parte de una familia que celebraba que así fuera. El pastel nunca ha podido faltar en mis cumpleaños, ese primer bocado de pastel en mi honor es de lo más emotivo que puede haber. No importa que sea un pastel pequeño, pero no puede quedar fuera de mi celebración.

También, en casa de mis padres se tenía la costumbre que el día del cumpleaños de algún miembro de la familia, ese festejado era el jefe por un día. Ese día, ella o él decidían lo que se iba a comer, se les daba la oportunidad de pedir su guisado y agua de sabor preferidos y era simplemente espectacular que todos comieran lo que uno pedía.  Yo pensaba en mi guisado del día de mi cumple por semanas, siempre se me antojaban muchos platillos, pero nada más podía ser uno, el más rico, el que me gustara más en esos momentos. Mi madre le ponía mucho empeño y hacía una verdadera delicia de platillo, lleno de amor, calor de hogar y dulzura.

Así que yo, desde que no vivo con mis padres, que ya son muchos años de eso, procuro prepararme algún guisado delicioso el día de mi cumple, o en su defecto ir a comer a algún lugar en el que sirvan alguno de mis platillos preferidos. Y al momento de que estoy comiendo esa delicia recuerdo a mi bella madre y su sonrisa radiante como cuando ella me servía mi platillo preferido en mis cumpleaños de niña.

Qué dichosos somos los que celebramos un año más de vida, los años no se deben sufrir, se deben valorar y agradecer. Dejemos a un lado el temor a hacernos viejos, todos vamos envejeciendo y acumulando bellos momentos, disfrutemos al máximo el aquí y el ahora.

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