No es 4T: el PT utilizó su reserva para descarrilar la revocación de mandato dentro del “Plan B”, obligando a recortar una de las piezas centrales de la reforma electoral y evidenciando que, lejos de acompañar el proyecto de transformación, actúa como bisagra incómoda que condiciona, negocia y termina frenando los cambios que dice respaldar. Cuando se trató de votar en serio, el PT no estuvo del lado correcto.












