Ciudad de México a 15 marzo, 2026, 2: 11 hora del centro.
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Nos volveremos a abrazar

Nos volveremos a abrazar

Los días son más difíciles conforme pasan las semanas. Las calles más vacías y los ojos de las personas que viven al día con creciente preocupación; familiares enfermos que tienen que ir solos al hospital para no exponer al resto y una ansiedad generalizada que descontrola a cualquiera. Las llamadas con nuestros seres queridos están bañadas de cierta nostalgia y nos hacen pensar en la última vez que nos pudimos abrazar. Se extraña hasta el futbol pero sobre todo se siente un vacío en el estómago al pensar en esas familias a las que el Estado históricamente les ha fallado de tal manera que hoy se ven en la necesidad de literalmente arriesgar su salud y su vida para poder sobrevivir. Por momentos también se siente que el aire pesa mucho, entre el calor y el desasosiego que genera ver que todas las familias, voltees a donde voltees, en menor o mucho mayor medida, pero todas, están pasando por un momento difícil. 

La semana pasada –¡qué lejos se siente ya!— estuvo circulando en redes un video de la Asociación de Futbol Argentino donde apelan al sentimiento de unión que genera la selección de futbol para pedir la colaboración de la ciudadanía que hace llorar a cualquiera. Ese sentimiento que se desborda en la CDMX con los terremotos, tan bien representado en esa imagen de héroes anónimos con el puño al cielo, pidiendo silencio para buscar personas debajo de los escombros. Hoy cuesta más trabajo sentirse así en parte porque es invisible y nos ataca desfasados; a diferencia de un terremoto –o un penal inventado en un mundial— donde lo sentimos todos al mismo tiempo y se pueden ver los daños de manera casi instantánea; este virus es sigiloso, pero no cabe duda de que causará daños irreparables en las vidas de miles y miles de familias mexicanas. 

Por lo mismo, sabotear la política de salud pública en medio de una emergencia global –ya sea con fake news o minando la confianza hacia las autoridades— va mucho más allá de una irresponsabilidad. Sería como prender la música a todo volumen mientras ves puños alzados en un edificio derrumbado. Vaya, imagínense qué categoría de villano nacional sería alguien que atentara en contra de alguno de los jugadores del Tri en un mundial. Suena ridículo pensarlo pero desgraciadamente parece que muchos reducen su patriotismo a partidos de futbol, pero lo olvidan durante una pandemia. Esto no se trata de ser críticos de un gobierno o no, se trata de ser capaces de cumplir con el mínimo estándar ético que se requiere para vivir en una sociedad pacífica y democrática. Hay más tiempo que vida y ya habrá tiempo de analizar, debatir y disentir con la estrategia, pero hoy es poco ético minar la confianza en las autoridades, esto puede costar muchas vidas. 

Durante esta crisis, apelemos a la solidaridad y disciplina ante una amenaza que nadie puede vencer solo. La única manera de salir adelante es si trabajamos como equipo. Quienes tenemos el privilegio de quedarnos en casa lo menos que podemos hacer es seguir estrictamente las indicaciones de la Secretaría de Salud y desmentir fake news, o por lo menos no difundirlas. Sería vergonzoso no poder cumplir con tareas tan sencillas mientras que otros y otras mexicanas están afuera salvando vidas y manteniendo el país de pie. 

Serán semanas muy difíciles, cada día más contagios y decesos, más días de encierro para muchos y de falta de trabajo para otras, mucha ansiedad y estrés, pero si de algo podemos estar seguros es que entre más nos solidaricemos más pronto saldremos adelante. Como dice un hombre sabio: el pueblo mexicano es mucha pieza. Vamos a salir adelante y por fin nos volveremos a abrazar.

 

 

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