El encarecimiento de la vivienda, así como de los gastos cotidianos en Oaxaca, han rebasado el poder adquisitivo, principalmente de los capitalinos, por lo que la intervención gubernamental se hace urgente ante el vacío legal y hasta fiscal que existe en el proceso de gentrificación que atravesamos, principalmente del Legislativo que debería hacer un análisis profundo de este fenómeno antes que rebase y asfixie a la ciudadanía.
En sitios como Nueva York, vemos que el subarrendamiento está prohibido, además de otra serie de candados impuestos a la renta de espacios en plataformas como Airbnb. Lo mismo sucede en ciudades infestadas de turismo como Barcelona, en España, donde prohibieron la renta de vivienda en ciertas zonas de la ciudad para dar preferencia a las personas locales para quienes se ha vuelto impagable el arrendamiento, situación que poco a poco se agrava en la ciudad de Oaxaca, pero que también es una problemática que se replica en zonas de la Sierra Sur y la Costa, principalmente.
Si bien es una oportunidad de negocio para las ciudades, la llegada de nómadas digitales, en su mayoría, ha traído un desconcierto ante la falta de regulación pues estos nuevos modelos de negocio se acomodan en los vacíos legales que, mientras más tardemos en reglamentar, terminarán por afectar a la gente.
Por otra parte, queremos reconocer el trabajo incansable que realiza el gobierno del estado que ha dado resultados tangibles en poco más de medio año de gestión, en la que han tenido que trabajar para limpiar el cochinero que recibieron y construir los cimientos de este proyecto llamado Primavera Oaxaqueña, labores que se han tenido que trabajar en paralelo para solventar la deuda histórica que padecemos.
Sabemos que hay detractores y se han cometido errores, pero la curva de aprendizaje ha sido corta y, si bien falta un largo y sinuoso camino, la culminación de obras como la carretera a la Costa y el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec prometen convertirse en piedras angulares y catalizadores del crecimiento económico de Oaxaca y del Sureste, pero sobre todo, del país.












