- La víctima grita “No te pertenezco” y el abusador con sus actos vocifera: “Sí me perteneces y por el tiempo que yo decida”.
Verónica Ruiz Nava
Querido pueblo mío. Probablemente, hayas leído algún relato de abuso sexual que comienza con la frase “mi historia”. Las historias de abusos sexuales pueden explicar la forma en que un hombre o un adolescente tocó o presionó su cuerpo contra una adolescente o mujer adulta; o bien, describe una violación sexual violenta. Los testimonios de las víctimas reflejan la impotencia, la vergüenza y la valentía de alzar la voz; al mismo tiempo expresan un deseo de alertar para que no vuelva a ocurrir.
“A mí también”, “Cuéntamelo” o “Mi historia” es la forma en que las víctimas relatan lo que les ocurrió. Lamentablemente, en un país como México que vive diferentes tipos de violencia, ser “nalgueada” en un concierto ha sido normalizado, se piensa que es “muy probable” que ocurra y que no existirán consecuencias para el agresor. El agresor se aprovecha del anonimato que le proporciona ser parte de la multitud. Adolescentes, mujeres y hombres reportan haber sido manoseados en algún evento masivo como, sobre todo de tipo musical nocturno como conciertos o festivales.
La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) publicada, anualmente, por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) expone que el tipo de violencia reportada por mujeres consiste en haber sido manoseada, tocada, besada o si se le han arrimado, recargado o encimado sin consentimiento. Es decir, expone la forma en cómo se experimenta el delito de abuso sexual en un evento de ocio.
Los movimientos de denuncia social a finales de la década del 2010 que llevaron el título en inglés “Me too” (en español “A mí también”) expusieron los tipos de violencia sexual que enfrentan las mujeres en distintos contextos. La principal red social en la que se estableció el tema fue Twitter y posteriormente, escaló a los medios de comunicación. Se generó un movimiento en el que las víctimas impusieron la agenda pública y se logró pasar de la denuncia social a investigaciones policiales formales con procesos judiciales y sentencias condenatorias para los agresores.
Algunas mujeres en México regionalizaron la forma de alzar la voz a través del uso de “tendederos” en donde se exponen a los agresores de manera directa con su fotografía, nombre y tipo de delito. Una letra que, puede ser o no, escarlata ya que la sociedad normaliza el abuso y los delitos cometidos hacia las mujeres.
Evitar ser tocada sin consentimiento es más bien una prevención que recae, totalmente, en la víctima. Existe una sobrecarga de recomendaciones personales de vestimenta, acompañarse de un grupo de amigos, evitar las aglomeraciones, evitar asistir a conciertos o eventos multitudinarios. Lamentablemente, la condena social a no tocar o no abusar sexualmente pareciese que no existe. La víctima grita “No te pertenezco” y el abusador con sus actos vocifera “Sí me perteneces y por el tiempo que yo decida”.
INEGI, anualmente, publica la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) que precisa el tipo de delitos que sufren las mujeres. En términos generales, del total de delitos cometidos contra mujeres, casi el 11% son sexuales, que pueden ir desde el acoso callejero, los tocamientos no consentidos, la violación sexual violenta o hacer referencia al feminicidio.
La Encuesta ENSU reporta en el segundo trimestre de 2021 el tipo de acoso o violencia que los mayores de 18 años han sufrido en lugares públicos de las zonas urbanas. Casi el 23% de las mujeres declararon haber sufrido algún tipo de intimidación sexual, más del 7% mencionaron en específico haber sido víctimas de abuso sexual. Por su parte, casi 6% de los hombres reportaron haber sido víctimas de intimidación sexual y más del 2%, del mismo modo afirmó haber sido víctima de abuso sexual.
Los protocolos para evitar el abuso sexual en conciertos pueden ir en separar a la población entre femeninas y masculinos. O bien, limitar el consumo de bebidas alcohólicas o la cantidad de personas que puedan convivir en un mismo espacio, separadas por vallas metálicas.
El tocamiento o abuso sexual no consentido en eventos multitudinarios no es exclusivo de las mujeres, un porcentaje menor de hombres reportan haber sido manoseados en la zona de los glúteos o en la parte delantera de la cadera. Los jóvenes se preguntan “¿Porqué tocas un cuerpo que no es tuyo? De la misma forma que lo hacen las víctimas femeninas, ellos alzan la voz con un “Yo no te pertenezco”.
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