Ocho países europeos miembros de la OTAN emitieron una declaración conjunta en respaldo a Dinamarca y al pueblo de Groenlandia, en medio de las tensiones provocadas por las reiteradas amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de apoderarse del territorio autónomo danés.
Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega, Suecia y el Reino Unido señalaron que, como integrantes de la alianza militar, están comprometidos con “el fortalecimiento de la seguridad del Ártico como un interés transatlántico compartido”. En ese marco, defendieron el ejercicio militar Arctic Endurance, realizado en Groenlandia con la participación de poco más de 30 efectivos, al subrayar que no representa una amenaza para ningún país.
En el documento, los gobiernos europeos expresaron su plena solidaridad con el Reino de Dinamarca y afirmaron estar dispuestos a entablar un diálogo, siempre que se base en los principios de soberanía e integridad territorial, los cuales dijeron defender firmemente.
Asimismo, denunciaron que Washington ha amenazado con imponer aranceles como represalia por el despliegue militar en la isla, advirtiendo que dichas medidas socavan las relaciones transatlánticas y podrían desencadenar una “peligrosa espiral descendente”. Ante ello, aseguraron que mantendrán una respuesta unida y coordinada en defensa de su soberanía.
Trump anunció que impondrá, a partir del 1 de febrero, un arancel del 10 % a todos los suministros procedentes de países europeos que han enviado militares a Groenlandia, con la advertencia de elevarlo al 25 % desde junio de 2026.
El mandatario estadounidense ha insistido en que Estados Unidos necesita Groenlandia por razones de seguridad y ha dejado abierta incluso la opción militar para hacerse con el control del territorio. Tanto las autoridades danesas como las groenlandesas han rechazado tajantemente estas pretensiones y exigido respeto a su autodeterminación.
Tras una reciente reunión entre representantes de Groenlandia, Dinamarca y Estados Unidos, el canciller danés, Lars Løkke Rasmussen, reconoció un “desacuerdo fundamental” con Washington y calificó como inaceptable cualquier planteamiento que vulnere la integridad territorial del Reino de Dinamarca.
Mientras tanto, Rusia sigue de cerca la evolución del conflicto. El Kremlin reiteró que Groenlandia es territorio danés y cuestionó el desprecio de Trump por el derecho internacional, al tiempo que la cancillería rusa señaló que Europa enfrenta ahora las consecuencias de precedentes que ella misma contribuyó a establecer.




