Irán confirmó la muerte de su jefe de inteligencia de la Guardia Revolucionaria, el general de división Majid Jademi, tras un ataque atribuido a Estados Unidos e Israel en el marco de la actual guerra en Medio Oriente.
El alto mando había asumido el cargo en junio de 2025, luego de que su antecesor también fuera abatido en operaciones militares, lo que evidencia una estrategia sostenida de ataques contra la cúpula de seguridad iraní.
De acuerdo con autoridades iraníes, el ataque forma parte de la ofensiva iniciada a finales de febrero, que ha dejado miles de víctimas y severos daños a infraestructura civil en el país, particularmente en la capital, Teherán.
El gobierno iraní calificó la operación como un acto “criminal” y responsabilizó directamente a Washington y Tel Aviv, en un contexto de creciente confrontación militar y sin señales claras de desescalada.
Analistas advierten que la eliminación de figuras clave del aparato de inteligencia podría intensificar el conflicto, al tiempo que aumenta el riesgo de una respuesta militar más amplia por parte de Irán.
La ofensiva ha provocado una crisis humanitaria en la región, con miles de muertos, daños masivos a infraestructura y una creciente presión internacional para frenar las hostilidades.
El episodio confirma que la guerra ha entrado en una fase más agresiva, donde los ataques directos contra altos mandos se convierten en una pieza central de la estrategia militar.











