El Soberano

Diario digital independiente que expresa y escucha la voluntad del Pueblo. Información | Debate | Análisis #LaVerdadTieneTrinchera


Gobernar bajo la lluvia

Las lluvias no distinguen colores partidistas. Tampoco preguntan por preferencias electorales antes de poner a prueba la infraestructura de una ciudad. Lo que sí distingue a los gobiernos es la manera en que enfrentan estos fenómenos: algunos reaccionan con ocurrencias y conferencias de prensa; otros invierten, planean y construyen soluciones permanentes.

Eso es justamente lo que hoy ocurre en la Ciudad de México.

Frente a una temporada de lluvias cada vez más intensa como consecuencia del cambio climático, el gobierno encabezado por Clara Brugada decidió invertir de manera histórica en infraestructura hidráulica. El Operativo Tlaloque 2.0 no es una campaña de comunicación, sino un programa integral que destina más de 3 mil 360 millones de pesos para ejecutar 318 obras de drenaje, ampliar la capacidad de colectores, rehabilitar plantas de bombeo, construir tanques de tormenta, modernizar cárcamos y fortalecer la infraestructura que protege a millones de personas.

No se trata de obras espectaculares para una fotografía. Son obras que casi nadie ve, pero que toda la ciudad necesita. Son inversiones que no generan aplausos inmediatos, pero sí reducen riesgos, protegen viviendas, comercios, escuelas y salvan patrimonio e incluso vidas. La característica de la 4T, efectividad antes que lo espectacular.

Por eso resulta tan revelador el oportunismo político de Movimiento Ciudadano. En lugar de presentar propuestas para fortalecer la resiliencia de la capital frente a las lluvias extraordinarias, decidió recurrir al viejo libreto de la denuncia mediática sin aportar una sola prueba de irregularidades. No cuestionan el manejo de las obras; cuestionan que el Gobierno de la Ciudad esté invirtiendo en el beneficio directo de la gente.

La estrategia es conocida: aprovechar cada contingencia para intentar construir una narrativa de fracaso. Es la misma política del desastre que durante años practicó la derecha. No sorprende. Movimiento Ciudadano hace tiempo que dejó de presentarse como una alternativa y terminó convirtiéndose en una versión renovada del viejo conservadurismo. En la Ciudad de México, Salomón Chertorivski y Laura Ballesteros han asumido con entusiasmo ese papel: el del PAN vestido de naranja.

La contradicción resulta todavía mayor cuando observamos lo que ocurre en los estados gobernados por ese partido. En Nuevo León, donde Samuel García no ha dejado de festejar el mundial, las líneas 4 y 6 del Metro prometidas siguen sin concluirse después de múltiples retrasos y accidentes. En Jalisco, las propias autoridades de Pablo Lemus han tenido que advertir sobre problemas de contaminación en el agua potable. Quienes no han logrado resolver problemas fundamentales de infraestructura en los territorios que gobiernan difícilmente pueden erigirse en jueces de una ciudad que sí está enfrentando sus rezagos históricos.

Mientras algunos organizan conferencias de prensa, miles de trabajadores del Sistema de Aguas, Protección Civil, Bomberos y diversas dependencias recorren diariamente las calles para retirar basura, operar cárcamos, atender encharcamientos y mantener funcionando una infraestructura que durante décadas recibió inversiones insuficientes. Esa es la diferencia entre hacer oposición desde las redes sociales o gobernar una ciudad de más de nueve millones de habitantes.

Por supuesto que nadie puede afirmar que un problema construido durante medio siglo desaparecerá en unos cuantos meses. Sería irresponsable. Pero precisamente por eso la respuesta correcta consiste en invertir más, no menos; en planear mejor, no improvisar; en construir infraestructura permanente y no discursos coyunturales y electoreros.

La política también se mide por la capacidad de asumir responsabilidades. Nuestra Jefa de Gobierno, Clara Brugada, ha explicado con claridad que el cambio climático obliga a rediseñar la ciudad y a fortalecer su infraestructura hidráulica con una visión de largo plazo. Esa decisión implica inversiones históricas, transparencia en la ejecución de las obras y continuidad en el mantenimiento. No hay soluciones mágicas, pero sí gobiernos que trabajan para resolver los problemas de raíz.

Al final, la diferencia es evidente. Morena construye colectores, drenajes, plantas de bombeo y tanques de tormenta para proteger a millones de familias. Movimiento Ciudadano convoca a conferencias, hace denuncias sin sustento y genera campañas de desinformación para obtener rentabilidad política de cada lluvia. Las tormentas pasarán. Las obras permanecerán. Y cuando eso ocurra, la ciudadanía podrá distinguir con claridad quién decidió gobernar y quién prefirió hacer política desde el oportunismo


Sobre el autor




Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *