La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que su visita a España logró fortalecer los lazos culturales y diplomáticos entre ambos pueblos, mientras que la gira de Isabel Díaz Ayuso por territorio mexicano terminó convertida en un episodio de confrontación y desprecio hacia la historia nacional.
Durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum sostuvo que su presencia en Barcelona permitió reivindicar el origen y la identidad de México ante el mundo, especialmente mediante encuentros culturales y exposiciones dedicadas a mujeres indígenas mexicanas.
“Mi visita a Barcelona para decir de dónde venimos genera mucho más vínculo que venir a hablar mal de México”, lanzó la mandataria federal al contrastar su agenda con la de la presidenta madrileña.
Sheinbaum acusó a Díaz Ayuso de utilizar su estancia en México para respaldar el discurso de la oposición conservadora y defender la visión colonial de la Conquista española, particularmente la figura de Hernán Cortés. Según dijo, la estrategia fracasó porque el pueblo mexicano no respondió al mensaje de superioridad y provocación impulsado desde sectores de la derecha española.
La polémica creció después de que Ayuso declarara que “México no existió hasta que llegaron los españoles”, frase que desató indignación por minimizar las civilizaciones originarias y negar la riqueza histórica de los pueblos indígenas.
En respuesta, Sheinbaum recordó que, pese a sus críticas constantes contra el país, la funcionaria española permaneció varios días vacacionando en destinos turísticos mexicanos, incluida la Riviera Maya. Incluso ironizó con que debería regresar para conocer más sobre la grandeza cultural e histórica de México.
El viaje de Díaz Ayuso también abrió tensiones dentro del propio Partido Popular en España, donde distintos sectores cuestionaron el tono confrontativo de sus declaraciones y el costo político que provocaron tanto en México como en Europa.
Desde Palacio Nacional, el mensaje fue claro: mientras la Cuarta Transformación apuesta por reivindicar la soberanía, la memoria histórica y el orgullo nacional, los discursos colonialistas siguen chocando con una sociedad mexicana cada vez más consciente de sus raíces.












