La economía chilena encendió las alarmas bajo la administración de José Antonio Kast luego de registrar una contracción de 0.5% en el primer trimestre de 2026, el peor resultado económico en 17 años, según cifras del Banco Central. El dato no solo quedó por debajo de las expectativas, sino que exhibe un panorama de desaceleración y estancamiento que ya golpea sectores clave del país.
La caída estuvo marcada por un desplome en las exportaciones y un aumento de las importaciones, además del retroceso de actividades estratégicas como la minería y el sector agropecuario. La producción minera cayó por la baja en la extracción de cobre, mientras que la pesca y la manufactura también registraron fuertes descensos.
Los números negativos llegan en medio de crecientes cuestionamientos a la política económica impulsada por Kast. Incluso el FMI recortó las expectativas de crecimiento para Chile y advirtió sobre los riesgos fiscales de la reforma tributaria promovida por el gobierno, señalando que algunos de sus cálculos parecen “demasiado optimistas”.
La oposición acusa que la iniciativa representa una enorme transferencia de riqueza hacia los sectores más favorecidos, mediante recortes de impuestos a grandes empresas y beneficios fiscales que podrían abrir un boquete de miles de millones de dólares en las finanzas públicas.
Lo que desde el oficialismo fue presentado como una estrategia para impulsar el crecimiento comienza a ser señalado por críticos como una política que, lejos de reactivar la economía, profundiza la incertidumbre y deja a Chile con su peor arranque económico en casi dos décadas.










