Viernes, 5:00 pm. Mientras el habitante promedio de Nuevo León está en el trabajo o atormentándose por la hora y media de camino que le espera para llegar a casa, en las oficinas de El Norte comienza un espectáculo: el debate entre el senador Luis Donaldo Colosio Riojas y el alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza Santos, sobre el contrato del municipio regiomontano con Next Energy para la instalación de infraestructura de energía solar. Como muchas contrataciones públicas, ésta huele, a kilómetros, a podredumbre.
Colosio y De la Garza se arrebatan la palabra y se acusan mutuamente de corrupción. Son evidentes los reflejos del oficio, por no decir mañas, de un policía que terminó seducido por la política, mucho más experimentado en la confrontación política que el hijo del nepotismo, quien, previo a su incursión política, sólo se conocía por un despacho jurídico de dudosa operación y por su audición poco exitosa en Latin American Idol. Es evidente que ambos buscan acomodar la verdad a su beneficio y que evitan responder preguntas relevantes: ¿Por qué una funcionaria de la administración de Adrián de la Garza está vinculada a Next Energy? ¿Por qué un funcionario de Colosio pidió licencia previo a la clausura de la renegociación del contrato para no ser responsable administrativamente de las nuevas obligaciones del municipio con la empresa sancionada en otra entidad por incumplimiento de contrato?
Una discusión plagada de frivolidad, donde el actual alcalde de Monterrey no tenía ninguna intención de debatir; por el contrario, reventaba el diálogo a gritos, con una actitud de macho norteño, alegando que no lo dejaban hablar cuando él interrumpía constantemente a su rival. Mientras tanto, Colosio mostraba su evidente molestia, frustración y nerviosismo, lo que lo volvía poco efectivo para responder.
Este debate es la antesala de la elección de 2027, en un estado que lleva casi 12 años de degradación del discurso y la actividad política, donde el que grita más, el que enseña más, el que se vea más macho, más entrón, es el que gana, sin importar su capacidad para realmente resolver las problemáticas de la sociedad.
En Nuevo León pareciera que la distracción es efectiva, pues, casualmente, nuestro estado se transformó en la sede del movimiento therian, del cual no sabíamos mucho hasta hace tres semanas y ahora hay convocatorias masivas a reuniones de personas que se identifican con algún animal.
Casualidad que esto surja cuando una empresa acusa al diputado y líder estatal del partido naranja, Baltazar Martínez Ríos, de extorsión y exponen audios donde se le escucha pedir 50 millones de pesos para permitirles reanudar operaciones, los cuales, como si se tratase de una promoción especial, pueden pagar en parcialidades.
Que extraño que los therian presenten una iniciativa de ley para su protección, en medio de una disputa presupuestal por la propuesta del gobernador, en la cual, sólo para poner un ejemplo, el gasto de la oficina del secretario de Movilidad y Planeación Urbana representa el 85% de los 11 mil millones de pesos presupuestados para la dependencia, lo que evidencia una intención de discrecionalidad en el ejercicio de los recursos.
Me encantaría pensar que la apuesta de Morena debe ser esperar a que MC y el PRI-AN se desgasten tanto que la ciudadanía se canse y volteen a ver la única alternativa sensata y con verdaderos resultados a nivel estatal y federal, pues si aquí se construye la Presa Libertad, los más de 35 kilómetros de Metrorrey y se reduce la pobreza, es gracias a la 4T, no a Movimiento Ciudadano.
Pero apostar sólo por el desgaste del adversario es renunciar a elevar la contienda política previo al periodo electoral. Como lo hizo Luisa María Alcalde durante su última visita, la izquierda local debe evidenciar la descomposición del oficio político y posicionar que, si Nuevo León avanza, es gracias a que el gobierno federal ha estado de lado de la población norestense, usualmente relegada entre las prioridades del gobierno central. De lo contrario, la banalidad seguirá sustituyendo a la política y la estridencia continuará desplazando a la sensatez.



