viernes, 24 abril 2026
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¡No a la guerra!

¿Qué nos espera en medio de un mundo que se encuentra al borde de una guerra generalizada? Muchas veces son temas que por razones económicas y políticas muchos dirigentes evitan abordar, pero la respuesta es muy sencilla: ¡No a la guerra!

La dignidad de los seres humanos, el derecho a decidir su propio destino en comunidad no puede subsumirse a una lógica de expansionismo, de “seguridad nacional” o de intolerancia étnico-religiosa.

De manera desafortunada las potencias han evidenciado una vez más que la dignidad de los pueblos queda por debajo del sistema de dominación económica. Lo que ha sucedido en los primeros meses de este 2026 es solo el indicativo de algo que se cocinaba a fuego lento: contradicciones y crisis en el seno del capitalismo global, y que hoy está a punto de desbordarse.

La intervención en Venezuela, la guerra genocida de Israel hacia Palestina, la guerra ruso-ucraniana, y la ahora escalada de ataques entre Irán e Israel son solamente cristalizaciones de un problema más profundo: la lucha por el poder energético global, la dominación y búsqueda de hegemonías globales perdidas.

No obstante, aunque los conflictos contengan un agregado identitario o religioso, (cuando menos eso nos han querido decir), las causas son casi puramente económicas. Donald Trump lo dejó claro cuando afirmó que la extracción de Nicolás Maduro se realizó con la intención de tener el control energético de la región, no con la intención de terminar una “dictadura”. La desnudez ideológica es una constante en estos tiempos, y esta afirmación es un claro ejemplo, pues las acciones militares no condicionan o se ponen bajo la lupa ideológica, -típico de la era de la guerra fría-, sino que con un cinismo impresionante dejan claro que el motor de las guerras modernas siempre ha sido el motivo de asegurar la supremacía económica.

Pero ¿quién discute hoy estás crisis? ¿Cómo identificamos que las contradicciones sociales generadas en el mundo producen estas guerras? Y ¿cómo las abordamos para generar una salida a los problemas económicos, políticos y sociales que aquejan a las grandes masas mundiales?

No son respuestas sencillas, requieren análisis y rigor metodológico para entender lo que ocurre en nuestro mundo; pero es un hecho que es un tema eludido no solamente por los círculos académicos, sino políticos y económicos, pues son los que de alguna forma han contribuido a que las crisis se acentúen.

No es posible que las acusaciones entre naciones versen sobre quién tiene más armamento, o quién le reza a qué Dios, cuando lo fundamental es la preservación de la vida humana. Desde luego existe un problema en nuestro modelo civilizatorio, y ese es que el sistema, en la forma en que se encuentra operando, no puede brindarle la misma gama de oportunidades para el desarrollo a todas las personas. Esa es una de las aristas que deberíamos discutir de manera real ¿cómo acabamos con la hambruna o la pobreza?

Por otra parte, es inconcebible que un organismo multilateral creado para prevenir los conflictos armados entre las naciones, como lo es la ONU, no tenga la capacidad de frenar una escalada de agresiones militares. Sus actos se han reducido a comunicados sordos en medio de río revuelto, pero también es producto de las imposiciones de las grandes potencias económicas, quienes presiden su Consejo de Seguridad.

El clima internacional se encuentra sumamente tenso, y el motivo sigue siendo la búsqueda de poder y la acumulación de la riqueza para unos cuantos, mientras las contradicciones sociales en el seno de la sociedad occidental se continúan acentuando: las políticas antinmigración, la reducción en los gastos sociales a escala global (salud, educación, vivienda) se colocó en sus niveles más bajos en el 2025, con menos del 8.5% del PIB, la brecha de desigualdad en el ingreso de las familias, etc.

Llamar a un: ¡No a la Guerra!, es también un grito que requiere cuestionar nuestro caduco modelo civilizatorio, es poner en evidencia que el status quo es insostenible en el largo plazo, y que inevitablemente tendremos que volver a pensar en los posibles-imposibles que le brinden al mundo paz, tranquilidad y prosperidad.

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