viernes, 24 abril 2026
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Coahuila 2026: el principio del fin del último bastión del PRI

En 2026 Coahuila vivirá una elección clave. Estarán en disputa 16 diputaciones del Congreso local, y aunque formalmente se trata de una contienda legislativa, en realidad representa algo más profundo: el inicio de un proceso político que marca el principio del fin del último bastión del PRI en el país.

En este contexto, militantes de Morena han salido a las calles de todo el estado para hacer lo que distingue al movimiento de la Cuarta Transformación: informar, dialogar con el pueblo y organizar desde abajo. No se trata de campañas adelantadas, sino del ejercicio legítimo de informar, debatir ideas y fortalecer la afiliación y la organización territorial.

Porque la política de la 4T no se construye desde las oficinas del poder, sino caminando las colonias, escuchando a la gente y sumando voluntades. Y esa tarea va creciendo en Coahuila.

Ese crecimiento, sin embargo, también ha desatado nerviosismo en el viejo régimen.

En distintas regiones del estado se han denunciado actos de intimidación por parte de estructuras ligadas al PRI gobierno: retiro y destrucción de lonas, daño a espectaculares y presiones en colonias a través de redes vecinales y estructuras territoriales para que la gente no reciba propaganda de Morena. Incluso se han utilizado amenazas relacionadas con la entrega de programas sociales para intentar frenar la organización ciudadana.

Es la vieja política actuando como siempre: intimidar cuando el poder empieza a tambalearse.

Al mismo tiempo, es evidente cómo desde el gobierno estatal y gobiernos municipales como Saltillo y Torreón se destinan recursos públicos millonarios a campañas de propaganda en medios y redes sociales para promover la imagen de quienes gobiernan. Dinero de todas y todos utilizado para construir una narrativa política que busca sostener artificialmente un modelo que cada vez convence menos.

Pero la realidad social del país ha cambiado.

Desde el gobierno federal, los programas sociales se aplican con cobertura histórica en todo México. Pensiones para adultos mayores, apoyos a jóvenes, becas y programas de bienestar han llegado directamente al pueblo, sin intermediarios.

Ese cambio ya se siente en Coahuila.

Sin embargo, aún hay límites claros mientras el gobierno estatal siga en manos del viejo régimen. Un ejemplo evidente es el programa de pensiones para personas con discapacidad, que podría tener gran alcance en el estado si existiera plena coordinación con el gobierno federal.

Por eso la elección de 2026 no es una elección menor. Es el primer paso de un proceso político que puede culminar con la llegada de la Cuarta Transformación al gobierno estatal.

Cada vez más personas en Coahuila lo dicen con claridad: quieren que la transformación llegue completa. Un gobierno federal de la 4T, un gobierno estatal de la 4T y gobiernos municipales de la 4T, trabajando en el mismo sentido para garantizar derechos, ampliar programas sociales y construir un desarrollo con justicia.

El ánimo social está cambiando. En las colonias, en las plazas y en las conversaciones cotidianas se percibe algo distinto: la posibilidad real de un cambio político profundo en Coahuila.

Por eso 2026 no será una elección cualquiera.

Puede ser, en efecto, el principio del fin del último bastión del PRI.

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