La diputada federal Margarita Zavala volvió a colocarse en el centro de la polémica luego de proponer echar abajo el Plan General de Desarrollo de la Ciudad de México, una medida que, de acuerdo con sus críticos, dejaría sin sustento los instrumentos de planeación de la capital durante al menos dos años.
La propuesta ha generado cuestionamientos debido a que podría abrir un periodo de incertidumbre en materia de desarrollo urbano y uso de suelo, al dejar sin una hoja de ruta clara la planeación de la Ciudad.
Desde Morena acusaron que detrás de la iniciativa podría existir un intento por favorecer a intereses inmobiliarios y permitir que las empresas construyan con menos límites y modifiquen usos de suelo sin una normatividad sólida que regule su expansión.
La crítica también apuntó directamente al pasado político de Zavala y al calderonismo, al cuestionar “¿ahora de qué empresas andarán de gestores?”, en referencia a los posibles intereses empresariales que podrían beneficiarse de una eventual desarticulación de los instrumentos de planeación urbana de la capital.
La propuesta, por tanto, encendió las alertas entre quienes advierten que la Ciudad de México no necesita menos regulación urbana, sino una planeación que priorice el interés público por encima de los negocios inmobiliarios.










