La polémica alrededor de los libros de texto gratuitos que serán distribuidos en todo México tiene tintes políticos, alejados de cualquier intención educativa. Es como si todo se confabulara para poner tropiezos y escolleras al desarrollo integral del país, justo un año antes de las elecciones presidenciales: extraña coincidencia, pero en la política no hay coincidencias.
Además, que ahora vienen partidos como el PRI o el PAN a hacer reclamos sobre imposiciones ideológicas a través de los libros, aunque los libros y el proyecto de la Nueva Escuela Mexicana buscan desarrollar el pensamiento crítico del alumnado, algo que olvidaron hacer los gobiernos neoliberales pues buscaron la mansedumbre de la gente desde la raíz, desde la educación. Además que impusieron su verdad histórica a través del tiempo, como sucedió cuando incluyeron la historia del PRI como parte del plan de estudios de la primaria en la que enseñaban todas las bases políticas de este partido desde su creación. También olvidaron mencionar hechos históricos como la matanza de Tlatelolco del 2 de octubre de 1968, que estuvo borrada de los libros de texto y de la conversación pública, solo tenemos que recordar la censura a la que estuvo sometida la película Rojo Amanecer, por mostrar este lamentable capítulo de nuestro país bajo el régimen priista y a manos de Díaz Ordaz.
Pero el tamaño de la insensatez no solo estriba en los olvidos o lapsus que padecen los neoliberales y conservadores, sino que ahora van un paso más allá, pues ahora amenazan con quemar los libros. La oposición, a través del Frente Nacional de la Familia han lanzado arengas para hacerlo.
Al observar estos actos, es inevitable remitirnos a periodos verdaderamente atroces y autoritarios de la humanidad como sucedió durante el gobierno nazi de Alemania, cuando realizaban quemas masivas de libros como forma de control. También tenemos que mencionar un libro distópico de Ray Bradbury: Fahrenheit 451, en el que el autor narra con horror un mundo en el que se prohíbe la lectura para controlar el conocimiento.
¿Este breve análisis es exagerado? Pensamos que no, al contrario, que debemos criticar con severidad estas amenazas pues el conocimiento y el pensamiento crítico deben promoverse para el desarrollo de los pueblos.
Es más, esta misma semana, el mismo Marx Arriaga, subsecretario de Materiales Educativos de la SEP y doctor en Filología, aceptó que existen errores e imprecisiones en estas ediciones, que al observarlas son dedazos y gazapos que, si bien hay que corregir, no buscan el adoctrinamiento hacia la izquierda de las infancias.
Cuando nos acercamos a estos textos, desde luego que observamos un abordaje liberal del conocimiento y la educación, porque se llama a las cosas por su nombre, se promueve el interés comunitario por encima del personal, también promueve el entendimiento del otro, la inclusión y comprensión de la diversidad que está más viva que nunca en nuestro país. Es más, aborda de una manera más clara y sin tapujos la educación sexual, porque es algo natural e inherente a nuestro desarrollo humano. Son estas las cosas que escandalizan a la derecha que se ha encargado de esparcir el chisme y las noticias falsas para demeritar los libros, pues carecen de argumentos. Tratan de hacer que la mentira permee por encima de las necesidades educativas, pues ha habido un reclamo generalizado por el rezago educativo que padece México, es del que no hemos salido con el antiguo modelo impuesto por el PRI y secundado por el PAN, por lo que ahora, se ofrece un viraje para dar oportunidad a la reestructuración de la manera en que educamos en el nivel básico, con el objetivo de abatir estas deficiencias, pero ni siquiera se les ha dado la oportunidad, solo el denuesto.
Además, debemos precisar que la construcción de los textos y de la Nueva Escuela Mexicana se realizó con la consultas, acompañamiento y colaboración de especialistas de diversos campos, así como por docentes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, se hizo de manera colegiada, no impuesta, ya que se consultaron diversas voces que se incluyeron, ¿por qué los conservadores se mantuvieron al margen?














