Ciudad de México a 14 diciembre, 2025, 0: 43 hora del centro.
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A un año, la transformación en la CDMX se consolida

Sofia Velez-Horizontal

Hace un año, las y los chilangos tomaron una decisión que buscó consolidar el rumbo de la Ciudad de México: apostaron por la continuidad de la transformación. En las urnas se enfrentaron dos proyectos de ciudad muy distintos. Por un lado, el de quienes representan los intereses del cártel inmobiliario, responsables del encarecimiento de la vivienda, de la privatización del espacio público y de la corrupción institucional que ha caracterizado a la derecha capitalina. Por el otro, el de un movimiento que nació desde abajo, que ha hecho de la justicia social su principio rector y que hoy tiene en Clara Brugada a una de sus más firmes representantes.

La mayoría de las y los capitalinos eligieron seguir por el camino de la transformación porque reconocieron en Clara Brugada una trayectoria de lucha, cercanía y trabajo territorial. No es casualidad que, a un año de haber asumido la Jefatura de Gobierno, se encuentre entre las gobernadoras con mayor aprobación del país. Su forma de gobernar rompe con los moldes tradicionales del poder, porque se sostiene sobre una premisa sencilla pero poderosa: escuchar al pueblo y responderle con hechos.

Desde el inicio de su mandato, la Jefa de Gobierno ha impulsado una manera inédita de hacer gobierno. Su administración ha territorializado el trabajo institucional, trasladando lo que antes se resolvía entre escritorios al espacio donde realmente suceden las cosas: las calles, los barrios y las colonias. Todos los martes, ella y su gabinete completo atienden personalmente a la ciudadanía en el Zócalo capitalino. No se trata de un evento protocolario ni de una foto para el boletín, sino de un ejercicio real de escucha y de gestión directa que recupera el sentido más profundo de la política: estar cerca de la gente.

A esta estrategia de atención ciudadana se suman los recorridos semanales por alcaldías, que la Jefa de Gobierno realiza cada jueves, casa por casa. Allí donde antes había indiferencia, hoy hay presencia; donde antes había burocracia, hoy hay cercanía. Esta forma de gobierno contrasta con aquella que concibe a la ciudad solo desde los intereses inmobiliarios y económicos. Clara ha demostrado que gobernar con el pueblo es posible y, sobre todo, que es más eficaz.

Pero el sello de su gobierno no se queda en la cercanía: también se traduce en políticas públicas con enfoque de justicia social. En este primer año, se han consolidado programas que amplían derechos y garantizan condiciones de bienestar para amplios sectores de la población. Entre ellos, dos programas innovadores que destacan: Desde la Cuna, que brinda acompañamiento integral a niñas y niños desde su nacimiento, así como Mercomuna, que promueve la economía local a través de apoyos directos para la compra de productos en tianguis y mercados comunitarios. Son políticas que no solo distribuyen recursos, sino que fortalecen el tejido social, la vida comunitaria y la economía popular.

La Ciudad de México que encabeza Clara Brugada es una ciudad que cuida, que educa y que protege. Una ciudad donde el bienestar no es un privilegio, sino un derecho. En un contexto nacional donde los gobiernos progresistas están demostrando que la transformación no era una promesa, sino una realidad, el papel de la capital es fundamental: aquí se gesta el ejemplo de una política del humanismo mexicano, comprometida con la igualdad y la justicia.

La derecha, incapaz de reconocer los avances, ha intentado sin éxito desprestigiar su liderazgo. Lo hace a través de discursos cargados de clasismo, misoginia y desprecio por lo popular, los mismos que durante años han intentado desacreditar a los liderazgos femeninos y de izquierda. Pero frente a esos ataques, Clara Brugada ha respondido con lo que mejor sabe hacer: con trabajo, con resultados y con altura. Ha demostrado que se puede gobernar con sensibilidad, firmeza y cercanía, sin ceder a los intereses de los poderosos ni renunciar a los principios de justicia social.

A un año de su gobierno, la Ciudad de México es testigo de una nueva forma de ejercer el poder: una que se construye de abajo hacia arriba, que reconoce la dignidad de todas las personas y que entiende que la transformación se hace en el territorio, no desde los escritorios. Clara Brugada ha consolidado una administración con visión, con rumbo y con compromiso social.

El proyecto de ciudad que hoy encabeza representa una continuidad con sentido: la de una transformación que no se cansa, que se profundiza y que tiene en el pueblo su principal motor.

Frente a una derecha que defiende privilegios, la Jefa de Gobierno ha demostrado que gobernar con el corazón del pueblo es la mayor fortaleza de la Cuarta Transformación.

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