Ciudad de México a 7 diciembre, 2025, 7: 43 hora del centro.
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Claudia Sheinbaum: la estadista patriota del siglo XXI

Ricardo Peralta-Horizontal

De la ciencia al poder moral, la primera presidenta de México consolida un modelo de Estado justo, soberano y humanista.

En la historia contemporánea, pocos liderazgos logran trascender el ejercicio del poder para transformarlo en legado.

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo pertenece a esa estirpe de estadistas que no gobiernan por ambición, sino por convicción. Su liderazgo científico, ético y social encarna una visión moderna del Estado mexicano: una nación soberana, equitativa y moralmente reconstruida, donde la justicia no es consigna sino política de Estado.

Nacida en la Ciudad de México en 1962, hija de científicos comprometidos con la educación pública, Sheinbaum creció en un entorno de pensamiento crítico y servicio social. Desde su juventud fue activista del Consejo Estudiantil Universitario (CEU), defensora de la autonomía universitaria y de la educación gratuita. Como académica, se doctoró en Energía en la Universidad Nacional Autónoma de México y fue miembro del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), organismo de la ONU que recibió el Premio Nobel de la Paz en 2007.

Su biografía conjuga la rigurosidad científica con la sensibilidad humana. Como madre y jefa de familia, ha demostrado que el liderazgo femenino no compite con la maternidad: la enriquece. Su ejemplo inspira a millones de mujeres en el mundo, no solo por romper techos de cristal, sino por demostrar que la política también puede ser un acto de amor, inteligencia y servicio.

Una Presidenta con independencia moral y política

El 5 de octubre de 2025, ante más de 200,000 personas reunidas en el Zócalo capitalino, la presidenta rindió un informe que marcó un antes y un después en la historia de México. No fue un acto protocolario, sino un símbolo de independencia política y soberanía moral. En apenas un año, su administración consolidó la gobernabilidad, desmontó estructuras del privilegio heredadas del neoliberalismo y edificó un nuevo Estado sustentado en justicia social, seguridad pública y economía soberana.

Seguridad: la piedra angular del nuevo Estado mexicano

México ha roto con la lógica del miedo y la represión. Su estrategia nacional, basada en inteligencia, coordinación y prevención, logró reducir los homicidios dolosos en 32%, equivalentes a 27 vidas salvadas cada día.

En Zacatecas, los asesinatos disminuyeron 88%, y entre octubre de 2024 y mayo de 2025 se realizaron más de 21 mil detenciones de alto impacto, bajando la incidencia delictiva 25%.

Los feminicidios se redujeron 40%, y los robos violentos 35%, gracias a una política que combina justicia con derechos humanos. Bajo la conducción del Secretario de Seguridad Omar García Harfuch, las Fuerzas Armadas y la SSPC emplean tecnología de punta y trabajo de inteligencia para recuperar el control territorial y la confianza ciudadana.

Los programas sociales disminuyeron en 30% el reclutamiento juvenil por el crimen organizado, confirmando que la paz se construye con oportunidades, no con balas.

Justicia social: la nueva revolución mexicana

La pobreza se redujo del 45% al 29%, sacando a 13.5 millones de mexicanos de la miseria. La desigualdad cayó de 27 a 14 veces, y el 82% de los hogares recibe apoyo directo del Estado.

El salario mínimo aumentó 135% real, de 88 a 279 pesos diarios —y 420 en la frontera norte— sin generar inflación ni devaluación.

El principio “Por el bien de todos, primero los pobres” dejó de ser lema y se convirtió en política pública: 850 mil millones de pesos en transferencias directas demuestran que el desarrollo económico puede coexistir con la justicia social.

Economía soberana y desarrollo nacional

La economía mexicana crece 1.2% anual, mantiene una inflación de 3.7% y un desempleo de 2.7%, con récord de inversión extranjera directa.

El turismo se expandió 13.8%, los afiliados al IMSS superaron 22.5 millones, y las reformas laborales garantizaron seguridad social a trabajadores digitales.

La soberanía energética se consolida con PEMEX y CFE públicas, orientadas a la transición hacia energías limpias, donde la rectoría del Estado equilibra productividad y justicia.

Reformas estructurales para un nuevo pacto social

En un año, Sheinbaum ha impulsado 19 reformas constitucionales y 40 nuevas leyes. Entre las más trascendentes:

  • Elección popular de jueces y magistrados,
  • Integración de la Guardia Nacional a la SEDENA,
  • Reversión de la Reforma Energética de 2013,
  • Prohibición de reelección desde 2030, y
  • Reforma a la Ley de Amparo, que acelera procesos contra la corrupción y el lavado de dinero.

Cada una refleja una visión clara: refundar la justicia desde la soberanía, no desde los intereses de las élites.

Bienestar como cimiento del Estado

El humanismo mexicano es hoy política de Estado. Más de 32 millones de familias reciben apoyos directos: 13 millones de adultos mayores, 1.6 millones con discapacidad y 6.5 millones de estudiantes.

Se amplió el programa Sembrando Vida, el plan Salud casa por casa, y se instauró la pensión para mujeres de 60 a 64 años, pilares de un Estado social que combate la desigualdad desde sus raíces.

Refundación moral del país

El gobierno de Sheinbaum simboliza la refundación moral y jurídica del Estado mexicano. La soberanía dejó de ser discurso y se volvió práctica; la justicia, un derecho tangible; y la seguridad, un deber del Estado.

México dejó atrás el entreguismo neoliberal y recuperó su dignidad nacional.

Como afirmó ante la nación:

“No les voy a fallar.”

Y los hechos lo acreditan: un país en paz, con crecimiento, equidad y soberanía, que avanza firme bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum Pardo, la estadista patriota del siglo XXI.

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