El 2025 quedará registrado como un año relevante en la historia política del país. No solo por haber sido el primer año de gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum, sino porque confirmó la consolidación de un proceso político que comenzó en 2018 con el Presidente Andrés Manuel y que dejó transformaciones profundas, tanto en lo institucional como en lo cultural.
Contrario a los pronósticos insistentes de la oposición, el proyecto de la Cuarta Transformación no entró en una etapa de ruptura, mucho menos de desgaste. Lo que se ha visto, por el contrario, es un ejercicio de continuidad con identidad propia. Una continuidad sostenida en pilares fundamentales: resultados tangibles, coherencia y un entendimiento claro de la realidad social del país. De ahí que la aprobación se mantenga alta, reflejo de una relación sólida con la ciudadanía.
Uno de los logros más visibles de 2025 ha sido la estabilidad política en un escenario internacional particularmente complejo. En medio de tensiones geopolíticas, conflictos armados y reacomodos económicos globales, México ha logrado proyectar certidumbre. La Presidenta Claudia Sheinbaum ha desempeñado un papel fundamental en esta tarea, defendiendo la soberanía nacional sin aislar al país, y posicionándolo como un actor con voz propia pero comprometido con la cooperación multilateral.
Algo muy importante de mencionar es que la imagen internacional de México no puede explicarse solo por la diplomacia formal o los indicadores macroeconómicos. Hay un factor menos visible, pero muy importante: el respaldo popular al proyecto de nación. Contar con apoyo popular fortalece la capacidad del Estado para negociar, resistir presiones externas y sostener un rumbo propio.
La alta aprobación de la Presidenta Claudia Sheinbaum es también, la aprobación de un proyecto de nación que ha puesto en el centro a sectores históricamente desplazados y olvidados: jóvenes, personas adultas mayores, madres solteras, estudiantes, trabajadores. Esa lógica se refleja en decisiones concretas: la preservación de los programas sociales, el impulso a la soberanía alimentaria y energética, la atención a las causas de la violencia, las reformas laborales que reconocen derechos a sectores como los trabajadores de plataformas digitales, la reducción del tráfico de fentanilo, la construcción y modernización de puertos, el aumento al salario mínimo, el fortalecimiento del sistema de salud y el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, entre otros avances.
El legado de López Obrador es evidente en la concepción del Estado como garante del bienestar y como actor central en la vida pública. Sin embargo, la Dra. Claudia Sheinbaum ha aportado una visión propia, con un énfasis técnico y científico que ha dado a esta etapa un carácter particular. La continuidad, lejos de ser repetición, se ha convertido en una obra con sello propio.
Así, el 2025 deja claro que el cambio iniciado en 2018 no solo sigue vigente, sino que ha entrado en una fase de mayor madurez política. Y eso explica, para quienes buscan entenderlo más allá del ruido, por qué la Presidenta mantiene un respaldo social amplio, incluso en un contexto con nuevos retos de alta exigencia.
Hacer un balance de este año no es un acto de autocomplacencia, sino de responsabilidad histórica. Nombrar los avances del primer año de Claudia Sheinbaum es aceptar que los cambios estructurales no se construyen en un solo sexenio ni dependen de una sola figura, sino de una continuidad política sostenida por el respaldo popular y la conciencia colectiva.
Mirar hacia atrás, en este cierre de año (aparte de causar un poquito de nostalgia), implica orientación. Saber de dónde venimos ayuda a entender hacia dónde vamos. En tiempos donde ciertos sectores apuestan por la ruptura, la desinformación, la desmemoria y la miopía, detenerse a hacer balance también es un acto político y revolucionario: reafirma convicciones, permite ajustar el rumbo y recuerda que la transformación, más que una promesa, es un proceso que está en marcha.
Gracias 2025, por ser un año de retos, de análisis y momentos históricos.
No dejaremos de luchar en el 2026. ¡Feliz año nuevo a todxs!



