domingo, 26 abril 2026
Hora: 10:21

Juan Ramón, el humanismo y la labor titánica

Hay movimientos sociales que, por la relevancia, tienen una plena justificación. Aludimos a la misma resistencia, que permitió nuestra emancipación a través de la propia Independencia. Su origen, claro está, era una situación inminente para romper con el yugo de los españoles. Todos conocemos, a lo largo de varios capítulos en esa línea del tiempo, lo que aconteció a detalle. De hecho, podemos hablar de numerosos momentos que fueron cruciales para cambiar la vida social y política de las naciones. Otras, desde luego, no son tanto así, pues muchas acciones militares, ha quedado demostrado, tienen fines de gobernantes fundamentalistas o, de plano, un régimen de derecha.

Por esa sencilla razón, hay movimientos armados que son, lo dijimos, injustificados porque, detrás de todo, hay fines religiosos, culturales, políticos, económicos y sociales. Eso, al final de cuentas, afecta la línea más delgada que divide a esos enormes polos: la población civil. De hecho, se han quebrantado los derechos humanos; se ha pisoteado la soberanía y el proceso democrático de algunas naciones con la intervención. La guerra de Gaza, de años, ha causado destrucción, muertes y mucha incertidumbre. Eso, del otro lado de la moneda, trae sensibilidad y empatía de muchas organizaciones con fines no políticos. Todo eso, en días pasados, lo pudimos atestiguar con la ayuda humanitaria de la Flotilla Global Sumud, detenida, interrogada y puesta a disposición de la autoridad de Israel, que capturó a muchos activistas, entre ellos un grupo numeroso de mexicanos que actuaron por decisión propia.

Eso movilizó a las autoridades de nuestro país para tender puentes de comunicación a través de la embajada de México en Israel. Inclusive, la propia presidenta constitucional, en su momento, se ha pronunciado en contra del genocidio que ha sacudido y paralizado al mundo. Por eso, quienes han estado interesados y solidarizados con niños y familias enteras, no deben ser catalogados como enemigos. El punto es que, ante lo que aconteció, la Secretaría de Relaciones Exteriores, de Juan Ramón de la Fuente, ha hecho una labor titánica para que, en un corto periodo, se repatrien los mexicanos que están, desde ayer, en libertad. Supimos que, de hecho, se aceleraron los trámites administrativos. Dado el valor, en ningún instante la cancillería abandonó ni perdió de vista lo que aconteció. Hasta el más mínimo detalle fue de vital importancia, especialmente para el suministro de medicamentos y atención.

Optar por el diálogo, para una solución diplomática, fue fundamental para que muy pronto tomen un vuelo y estén de regreso nuestros compatriotas. Aplaudo los trabajos de nuestro Secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, sobre todo en momentos de tensión. La sobriedad, sumada a la comunicación fluida a través de cartas, desplegados y llamadas telefónicas, como parte del protocolo, fue una reacción rápida de la cancillería, en especial en momentos como este y dada la gravedad. Por eso se ha preocupado por velar por los derechos humanos de cada uno de ellos. De hecho, la SRE, a través de sus organismos de comunicación en redes sociales, nos ha brindado información relevante que, de primera mano, muestra los pormenores. Eso nos enorgullece porque, con esa representación, dejamos constancia que somos una nación que, por encima de cualquier cosa, prevalece el humanismo, la solidaridad y la empatía.

Todo eso, con mucha certeza, nos lleva a concluir que Juan Ramón de la Fuente, del primer círculo de Claudia Sheinbaum, es una pieza fundamental, sobre todo en la defensa de la soberanía. Como prueba de todo ello, está claro, hay que prestar mucha atención a los momentos más importantes que protagonizó en la cumbre de la ONU, celebrado en Nueva York. México, de hecho, fue de los países que se pronunció a favor de la paz y el cese al fuego en guerras, que, lo único que provocan, es que familias se desplacen y se resguarden para no ser alcanzados por los conflictos bélicos. Al igual que ello, tal y como lo percibimos, se puso muy en alto la labor de una mujer que se ha ganado el cariño de la gente. Es sencillo: el canciller habló del talante de Claudia Sheinbaum y el proyecto de transformación humanista que no tiene precedentes.

Por eso y por muchas cosas, nuestro proyecto ha llegado muy lejos. Eso, con mucha claridad, lo pudo presumir nuestra presidenta ante una multitud que se concentró en el corazón de la patria. El mismo marco, que lució colorido, digno del cambio profundo que vivimos, fue el telón de fondo para ver, precisamente a un lado de la mandataria, al propio Juan Ramón de la Fuente, académico reconocido y un secretario de Estado que está marcando la enorme diferencia en el armado estratégico de la 4T.

Ese humanismo del que hablamos, ahora que nuestros compatriotas están de regreso de Israel, depende de las gestiones de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Ellos, preocupados por la situación, han brindado todo tipo de ayuda para salvaguardar, primero, los derechos humanos irrenunciables. Por eso es una buena noticia que muy pronto tocarán tierras mexicanas. Así lo confirmó la propia presidenta, y la labor titánica que lleva a cabo Juan Ramón de la Fuente.

Temas relacionados

Sobre el autor

Comparte en:

Comentarios