Ciudad de México a 11 diciembre, 2025, 14: 24 hora del centro.
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Justicia habitacional

Andres Flores-Horizontal

En un país como México, donde durante décadas el sueño de una vivienda digna fue privilegio de unos cuantos, el derecho a tener un hogar seguro, accesible, habitable y digno se ha convertido, con la Cuarta Transformación, en una realidad cada vez más cercana para millones de familias. La vivienda no es un lujo, ni es una mercancía, la vivienda es un derecho humano fundamental, consagrado en el artículo 4º de nuestra Constitución, y por muchos años fue relegado por los gobiernos neoliberales que hicieron del suelo, la renta y la especulación inmobiliaria un negocio de élites.

Durante los gobiernos del PRI y el PAN, los proyectos de vivienda se redujeron a desarrollos periféricos sin servicios, sin transporte, sin alma. Se construyeron fraccionamientos enteros lejos de los centros laborales y educativos, condenando a miles de familias a vivir desconectadas de las ciudades, sin acceso a agua potable o un transporte público digno, tal es el caso de municipios como Tlajomulco de Zúñiga. Esta fue la herencia de quienes gobernaron para los desarrolladores inmobiliarios y no para la gente.

Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador y ahora con Claudia Sheinbaum, México ha comenzado a recuperar el sentido social del derecho a la vivienda. El Estado vuelve a asumir su papel como garante de ese derecho, no como simple observador. La política de vivienda se transformó, ya no se trata de vender casas, sino de garantizar hogares.

Una prueba del cambio se vino a refrendar el día de ayer, durante la conferencia mañanera, espacio donde la Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Edna Vega, presentó un avance del avance ambicioso proyecto de vivienda de la Cuarta Transformación, actualmente se cuenta con casi 300,000 viviendas desarrolladas en distintos grados en todo el país, además de contar con una reserva territorial suficiente para 900,000 viviendas adicionales. Antes de que termine este año entregarán 5,660 viviendas el Infonavit y 3,500 viviendas de la Comisión Nacional de Vivienda. A su vez, se han propuesto una gran meta para el sexenio, alcanzar 1,800,000 mejoramientos de vivienda para los hogares más vulnerables.

En la Ciudad de México, cuando Claudia Sheinbaum fue Jefa de Gobierno implementó un modelo ejemplar de vivienda social que ya es referente nacional. A través del Instituto de Vivienda (INVI) se impulsaron proyectos para trabajadores, madres solteras y comunidades históricamente marginadas, garantizando acceso a créditos sin lucro, construcciones sustentables y localización de viviendas dentro de la propia ciudad. Tan solo entre 2019 y 2023, se construyeron más de 25 mil viviendas sociales en la capital, beneficiando directamente a más de 75 mil personas, y recuperando espacios abandonados para destinarlos a vivienda pública.

En el ámbito nacional, el gobierno de la Cuarta Transformación ha destinado más de 170 mil millones de pesos en apoyos directos para la construcción, ampliación o mejora de viviendas, a través de la Comisión Nacional de Vivienda y el INFONAVIT, instituto que gracias a la Transformación ha recuperado su sentido social. Hoy, miles de familias que antes eran perseguidas por deudas impagables han visto reestructurados sus créditos, con tasas de interés justas y condonaciones parciales en casos de vulnerabilidad.

Por primera vez, las y los trabajadores pueden decir que su casa les pertenece, sin el miedo constante al embargo o al despojo.

El derecho a la vivienda también implica el acceso a servicios básicos: agua, drenaje, electricidad, movilidad y seguridad. En este sentido, los programas de mejoramiento urbano impulsados por SEDATU han transformado colonias enteras, con más de 1,800 obras realizadas en los últimos años, desde parques y escuelas, hasta redes hidráulicas y alumbrado público, beneficiando a millones de personas que durante décadas fueron ignoradas por sus autoridades locales.

Cuando la vivienda se asume como un derecho y no como un privilegio, la desigualdad comienza a retroceder. El acceso a un hogar digno no solo transforma las condiciones materiales de la vida, sino que, transforma la dignidad de las personas, la esperanza de las familias y el tejido social de un país entero.

Hoy, México avanza hacia una nueva etapa de justicia habitacional, donde tener casa propia no dependa del apellido, del salario o del código postal. Esa es la esencia de la Cuarta Transformación, devolver al pueblo lo que siempre le perteneció, garantizar derechos donde antes hubo despojo, y construir futuro donde antes solo había promesas vacías.

Porque en la Cuarta Transformación, el hogar no se vende, el hogar se garantiza.

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