Este sábado 6, el zócalo se vestirá de fiesta con la celebración de los siete años del inicio formal de la 4T como gobierno.
Cómo olvidar cuando, al dirigirse a su toma de posesión, un ciclista alcanzó a AMLO para exigirle: no nos vayas a fallar. Y vaya que cumplió con creces, como ahora lo está haciendo nuestra primera mujer presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum.
Celebrar es festejar, es hacer que concurra la alegría colectiva para conmemorar una fecha o evento. Y hoy sobran motivos para festejar el inicio, también lo logrado y lo que viene con la transformación.
En su libro Celebraciones de la vida, René Dubos —quien es referencia por lo de pensar globalmente y actuar localmente— alude a aquellos lugares y acontecimientos que han marcado nuestra existencia, la aventura humana.
En México tenemos muchos motivos para celebrar y apoyar decididamente a nuestra presidenta: los buenos resultados alcanzados se reflejan principalmente en la reducción de la pobreza (13 millones, que se dice fácil pero implica un enorme trabajo), las grandes reformas constitucionales incluida la renovación del poder judicial, un buen nivel de empleo, el aumento del salario mínimo, programas sociales, obras de infraestructura, reducción de la inseguridad, moneda fuerte y precios estables de los energéticos.
Como en toda transformación siempre habrá cosas por mejorar y, si la oposición fuera tal, debiera señalarlo. Pero han optado por empeñarse en la mentira, la ofensa y la diatriba, buscando ensuciar lo político y alentar la desestabilización e incluso se han atrevido a pedir la intervención extranjera. Lamentable desde cualquier punto de vista.
Es claro que el pueblo «no es tonto» y sabe bien que hay que manifestar todo el apoyo a la acertada conducción de la Presidenta Sheinbaum.
Si hacemos un recuento breve, el grito de dolores se empezó a celebrar en 1825; el nacimiento de Juárez en 1873; el 5 de febrero se empezó a conmemorar al año siguiente de promulgada la constitución; el 20 de noviembre a principios de los años veinte, aun cuando “el desfile” como tal inició con Cárdenas, en 1936.
Tenemos una larga tradición de celebrar los grandes acontecimientos que han cambiado la historia de México. Por ello es muy encomiable el llamado de nuestra presidenta a celebrar cada primer sábado de diciembre el inicio de la 4T.
Es una buena oportunidad para que el pueblo reunido haga un recuento de los avances y pendientes que tenemos como nación.
Esperemos que esta celebración se vuelva costumbre en cada rincón de la patria. Con ello se fortalece la conciencia del momento histórico que nos toca vivir a la vez que se refuerza la unidad para enfrentar juntos los retos del futuro.
¡Larga vida a la 4T!





