Una de esas personas que persisten en ignorar la realidad y en creer firmemente todas las mentiras de la derecha me preguntó: “¿En qué nos beneficia que el gobierno tome lo de las Afores? Ya no saben de dónde robar más dinero.” Y me preguntó sin esperar respuesta. El más reciente montaje de la derecha rancia es que “AMLO se quiere robar las Afores”, y lo vociferan los conservadores amantes de lo ajeno, fanáticos de los negocios privados con recursos públicos.
Por eso es tan importante ejercitar la memoria histórica: para no olvidar a los responsables ni sus acciones. Y, especialmente, para no olvidar un pasado inmediato en la vida política nacional que lastimó profundamente al Pueblo y lo condenó a la pobreza y la violencia durante décadas. No olvidar el pasado es importante porque nos recuerda la ruta que debemos seguir y por qué seguimos luchando.
A pesar de que todos los días el Presidente es objeto de escarnio público en cadena nacional y es atacado por las plumas pagadas del poder económico —que evade impuestos—, la derecha denuncia «libremente» que no hay libertad expresión. Aunque los medios manipuladores de la información dicen, hacen y cobran lo que quieren sin represalias, la derecha alega censura y persecución. Los conservadores dicen que no se generan empleos y que no hay crecimiento económico, omitiendo que México es el país con la menor tasa de desempleo del mundo, rebasando recientemente a Japón, y que nuestro PIB creció 3.2% en 2023. Denuncian inflación y bajos sueldos, responsabilizando al Gobierno Federal, olvidando que la iniciativa privada es quien produce esa inflación en los bienes de consumo, y es quien se aferra a pagar sueldos bajísimos —por debajo del mínimo—, advirtiendo absurdamente el riesgo de la inflación que ellos mismos generan.
Es tan mala su memoria que comparten en redes una precaria infografía de “Economía explicada con gansitos”, que intenta demostrar falazmente cómo el poder adquisitivo actual es menor que en 2018, olvidando que la Comisión Nacional de Salarios Mínimos aumentó el salario 110% en términos reales, pasando de 88.36 pesos diarios a 248.93 pesos diarios; dicho de otra manera, pasó de 2,650.8 pesos mensuales a 7,497.9 pesos mensuales.
Pero esto no es un caso de Alzheimer político, sino de hipocresía extrema. Salinas de Gortari instauró las bases de la corrupción entreguista y despiadada que desmanteló la industria, las telecomunicaciones, autopistas, puertos, aeropuertos, ferrocarriles, bancos, tierra y hasta la seguridad alimentaria, bajo un esquema de privatización de más de 1,000 empresas mexicanas que llevó a sus amigos y familiares a la lista de Forbes de la noche a la mañana. Y esta inmunda dinámica continuó hasta que el PRIAN fue derrotado.
Los conservadores convirtieron todo lo público en negocio privado, perjudicando gravemente al Pueblo, como cuando desviaron 7,670 millones de pesos del presupuesto mediante la Estafa Maestra; como cuando utilizaron recursos públicos para rescatar a la banca privada a través del Fobaproa; o como cuando suministraron medicamentos falsos a niños con cáncer, adquiridos a tres empresas privadas ligadas al PRI. La campaña negra contra los nuevos libros de texto gratuitos se debe a que las empresas editoriales ligadas al PRIAN perdieron contratos millonarios. Hicieron negocios privados con recursos públicos a lo descarado y hasta el cansancio.
Prometen terminar con la pobreza, pero siempre se oponen a todas las propuestas de la 4T para ello. No quieren proyectos estratégicos de desarrollo económico como el Tren Maya, la Refinería Dos Bocas, el Corredor Interoceánico o los Aeropuertos Felipe Ángeles y Felipe Carrillo Puerto; se oponen a los aumentos al salario mínimo; se oponen a Sembrando Vida, el programa de reforestación más grande del mundo que da trabajo mientras siembra árboles frutales y maderables; se oponen a que los jóvenes se capaciten durante un año en una empresa o negocio pequeño y que el gobierno les pague; se oponen a que los ricos paguen más impuestos que los pobres; se oponen a que los jóvenes en escuelas de localidades marginadas reciban becas y se oponen a que los adultos mayores reciban pensiones para que no tengan que preocuparse por qué comer en el último tramo de sus vidas. Se oponen a todo, excepto a dejar de hacer negocios privados con recursos públicos.
Para quienes se desgarran las vestiduras por el derecho de los bancos a robar: los 41,000 millones de pesos no reclamados que se transferirán al Fondo de Pensiones para el Bienestar representan 0.4% de todos los recursos administrados por las Afores en el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR). Eso es lo que ya no robarán.
Y sepan bien que, si cotizan después de 1997, ni ustedes ni yo teníamos derecho a pensionarnos con el 100% de nuestro salario, hasta ahora. Por eso es indispensable no olvidar: para no andar defendiendo a nuestros verdugos; para tener claro quiénes son traidores a la Patria y no andar votando por ellos. Nosotros no venimos a hacer dinero ni negocios, venimos a hacer historia.





