Ciudad de México a 14 diciembre, 2025, 0: 58 hora del centro.
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PAN y branding moral: una cuestión estética, pero no ética

Miguel Vicente-H

El día de ayer el Partido Acción Nacional anunció con bombo y platillo su nueva imagen política, realmente, no hubo mucho cambio, la idea fue buena, pero no fue tampoco un relanzamiento que ustedes amables lectores puedan decir: wow.

Pasaron del cuadrado a redondo y de la tipografía recta a la cursiva, hasta ahí, una apuesta que entiendo, les ayudaría a conectar más con su militancia y con la ciudadanía.

Suponiendo que así sea, la renovación deja un debate pendiente, ¿es un cambio meramente estético o realmente están proponiendo un camino ético distinto? De lo rescatable, parece que aplicarán con mayor rigurosidad sus procesos democráticos internos que para el tema de muchos que no militamos o simpatizamos con ese partido, nos es indiferente.

Entonces, ¿el PAN propone un nuevo rostro? pues habría que separarlo, estético parecería que si, ético pareciera que no. Los valores que el PAN representa siguen siendo los mismos, las dilemas éticos que encarna su conservadurismo, queda intacto, su identidad no cambia, el branding moral sigue siendo el mismo, no hubo renovación de su alma política, no regeneran sentido y sus palabras, pesan lo mismo con nuevo logo o sin él.

Ahora bien, ¿qué cambió?

Los cambios políticos, decía Gramsci, suponen nuevos símbolos, lenguajes y valores que redefinen el sentido común del votante, aquí no hubo nada eso.

Es más, ni siquiera fue un cambio estratégico, que conmueva y obligue a repensar el paradigma retrógrada en el que se encuentra este partido.

No hubo nada, ni un ápice de simbolismo, solo una imagen para cambiar de foto de perfil en redes sociales.

En una época saturada de discursos, promesas y propaganda no sólo en México, sino en todo el mundo, la política enfrenta un desafío mayor que el de conquistar votos: conquistar confianza.

Ya no basta con tener un logotipo, un color o un eslogan; lo que se demanda hoy es coherencia moral, un relato que conecte valores con acción, una acción nacional (y no me refiero precisamente al partido político en cuestión).

El branding moral es el arte de construir legitimidad a través de una identidad ética renovada, identidad ética, no solo estética. El cambio no es un acto publicitario, es una renovación simbólica del contrato con la sociedad, una reconexión entre valores proclamados y prácticas visibles, cosa que, el PAN quedó a deber el día de ayer.

En fin, pero a mí qué me importa.

Nos vemos en la próxima.

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