domingo, 26 abril 2026
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Plan Michoacán: la ruta civil de la paz

Recuerdo que, apenas una semana después de la victoria de Andrés Manuel López Obrador en 2018, mi primo, desplazado por la pobreza generada por el sistema de la larga noche neoliberal, me preguntó cuándo disminuiría la inseguridad. Sus palabras tenían un tono de desesperación. Me dijo que no entendía por qué, si ya habíamos ganado, seguía habiendo violencia. Le respondí con prudencia que la paz no es un decreto, sino una obra de largo aliento, una tarea colectiva que se construye con justicia y verdad. Es un tema difícil de explicar, pero necesario de entender.

Hoy, al escuchar a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y a la secretaria Rosa Icela Rodríguez Velázquez hablar de territorio, comunidades, juventudes, cultura e inteligencia civil, entiendo que esa obra está en marcha. No hay soluciones mágicas, pero sí dirección, compromiso y esperanza. Y eso, en el México que queremos heredar, ya es mucho decir. El proyecto de transformación logró detener el crecimiento de la violencia en el país y, aunque hay avances sustantivos en su disminución, alcanzar la paz sigue siendo una agenda viva.

Este domingo 9 de noviembre, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó en Palacio Nacional el Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, un esfuerzo integral que reúne a todo el gabinete federal para atender de manera coordinada las causas, consecuencias y estructuras que sostienen la violencia en uno de los estados más complejos del país. A diferencia de los diagnósticos del pasado, el plan parte de un principio simple pero profundo, la paz no se decreta, se construye desde el territorio.

El acto, en el que participaron titulares de diversas secretarías y organismos federales, dio cuenta de la dimensión política del anuncio. En su mensaje, la presidenta Claudia Sheinbaum condensó la esencia del humanismo mexicano al afirmar que la paz y la seguridad son fruto de la justicia. Subrayó que este plan no será un esfuerzo aislado ni de corto plazo. Ella misma dará seguimiento personal cada quince días y rendirá cuentas públicas mensuales sobre sus avances, un gesto de responsabilidad política y compromiso con la transparencia.

La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, presentó los doce ejes del plan, resultado de semanas de reuniones presenciales y a distancia con sectores sociales, comunidades indígenas, productores, jóvenes, mujeres y autoridades locales. La presidenta instruyó que, a partir de la próxima semana, las dependencias federales se desplieguen municipio por municipio y casa por casa para brindar atención directa con programas y servicios de todos los niveles de gobierno. Gobernación coordinará esta presencia territorial, además de impulsar el rescate comunitario de espacios públicos, los tianguis del bienestar, las jornadas de salud y las acciones de desarme voluntario.

El Plan Michoacán se articula en torno a doce ejes que reflejan la lógica integral de la Estrategia Nacional de Seguridad de la Cuarta Transformación. El primero aborda la seguridad y la justicia, con la consolidación de la Guardia Nacional y el fortalecimiento de la Guardia Civil estatal. Se desplegarán más de diez mil elementos del Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional, además de mil novecientos efectivos adicionales que arribarán al estado para operaciones específicas. La Secretaría de Marina reforzará la presencia en la costa, apoyada por aeronaves, drones, buques y células de inteligencia, para combatir el tráfico de drogas y armas en coordinación con Colima, Guerrero y el Estado de México.

En el plano social, el plan abarca los programas de desarrollo económico con bienestar, con la creación de polos agroindustriales en el Bajío y en Uruapan, la modernización del puerto de Lázaro Cárdenas y el fortalecimiento del campo mediante apoyos crediticios, acompañamiento técnico y la expansión del programa Sembrando Vida a dieciocho mil sembradoras y sembradores para 2026. La Secretaría de Energía anunció una inversión superior a mil ochocientos millones de pesos para llevar electricidad e internet a todos los municipios, mientras que la Secretaría de Infraestructura y Comunicaciones destinará más de trece mil millones en carreteras y caminos, además de ocho mil millones para conservación y modernización.

Los ejes de agua y saneamiento, vivienda, salud y educación completan la visión territorial. La Comisión Nacional del Agua invertirá mil seiscientos millones de pesos en obras de agua potable y riego. El IMSS Bienestar construirá dos nuevos hospitales, reconvertirá siete y abrirá una clínica integral de adicciones en Arantepacua. En materia educativa, se ampliarán las becas Rita Cetina, Benito Juárez y Jóvenes Escribiendo el Futuro, y se creará la beca Gertrudis Bocanegra para estudiantes de educación superior. Además, se abrirán nuevos bachilleratos modulares en zonas rurales e indígenas y cinco universidades Rosario Castellanos, con lo que cerca de novecientos mil estudiantes michoacanos contarán con becas en 2026.

El plan también incorpora la dimensión cultural y comunitaria de la seguridad. La Secretaría de Cultura impulsará cien coros en movimiento, programas de lectura, festivales y apoyo a artistas locales. La Secretaría de las Mujeres ampliará a ciento trece los Centros Libres de Violencia y ofrecerá cincuenta mil créditos a la palabra. El Instituto Mexicano de la Juventud organizará quinientas jornadas juveniles por la paz y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas pondrá en marcha tres planes de justicia, el purépecha, el nahua de la costa y el mazahua otomí del oriente del estado.

El Plan Michoacán condensa la estrategia de seguridad de la Cuarta Transformación. Es inversión, presencia territorial y justicia social. No hay soluciones inmediatas, pero sí una ruta civil hacia la paz. La transformación avanza con humanismo y Estado, reconstruyendo desde abajo lo que el neoliberalismo descompuso durante décadas.

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