Ciudad de México a 9 marzo, 2026, 5: 39 hora del centro.
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Salma Hayek en Palacio Nacional: cine y dignidad

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En el anuncio de incentivos para la industria cinematográfica y audiovisual de México en Palacio Nacional. Salma Hayek, actriz y productora, habló sobre la “errónea imagen” que se ha querido construir de nuestro país, incluso desde la narrativa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Pero lo relevante no fue la confrontación. Fue la definición.
“Es momento de contar historias para decirle al mundo lo que realmente es México. Y no lo que les están vendiendo”, dejó claro. No fue una frase lanzada al aire; fue una postura política en el sentido más alto del término: la defensa de la identidad.
El cine como diplomacia cultural.
La narrativa como soberanía.
Y ahí estuvo la diferencia.
Porque mientras en otros tiempos la relación entre poder y proyectos estratégicos parecía resumirse en un incómodo “¿Y qué hay para mí?”. Hoy el mensaje es otro, el interés nacional primero. Así lo subrayó la propia Hayek al reconocer que el actual Gobierno de México ha entendido de inmediato la relevancia de fortalecer la industria audiovisual como motor económico, cultural y de proyección internacional.
La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo respondió con gratitud y reconocimiento, México se conoce en todos lados gracias al talento de mujeres como Salma, que no solo triunfan, sino que defienden.
Y ahí está el punto medular.
Durante años, demasiadas decisiones públicas estuvieron contaminadas por el beneficio personal, por la rentabilidad privada antes que el impacto colectivo. Se privilegiaban negocios contratos, beneficios inmediatos, dejando a un lado la cultura e identidad.
Hoy el discurso cambia de eje.
Impulsar el cine no es frivolidad presupuestal. Es estrategia. Es empleo. Es turismo. Es industria creativa. Es posicionamiento internacional. Pero, sobre todo, es autoestima nacional.
Frente a quienes venden una imagen distorsionada de México, la respuesta es producción, es talento, es historias bien contadas.
Un país que cuenta su propia historia no permite que otros la escriban.
Y si algo dejó claro el acto en Palacio Nacional es que la narrativa oficial ya no gira en torno al “¿qué gano yo?”, sino al “¿qué gana México?”.
Eso es otra muestra de la transformación y de que en México, #EsTiempoDeMujeres
Y, a los extraterrestres, primero investiguen, después opinan.

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