Por: Pablo Quiroga Adame
A propósito de la iniciativa para regular el lobby, anunciada por la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, me gustaría dedicar este espacio a aprendizajes personales a partir de mi experiencia en una institución altamente compleja -el mayor ente regulatorio de México- y, donde tuve el honor de diseñar e implementar la estrategia de vinculación sectorial. Comparto algunos puntos:
- El Estado y la IP velan por distintos intereses. Uno procura garantizar el bienestar de la población, el otro, maximizar sus ganancias y, en ocasiones, ambos intereses no compaginan. Por ejemplo, en protección a la salud, es necesario emitir restricciones a productos nocivos para las personas (ej. tabaco), a partir de una evaluación beneficio-riesgo y una valoración de impacto presupuestal (ej. la recaudación de la venta de cigarros versus el gasto para la atención a enfermedades asociadas al tabaquismo).
No obstante, también es posible encontrar puntos de encuentro que abren espacios de colaboración, por ejemplo, el aumento en productividad industrial, creación de fuentes de empleo, la ampliación de acceso a productos necesarios para el bienestar humano, mediante el correcto funcionamiento de las instituciones del Estado. Sumado a ello, si un gobierno genera condiciones de desarrollo para el sector productivo, es altamente probable que, a la par, construyas un entorno que dé mayor capacidad estatal. Es decir, generas trade-offs en los que con cada paso que das en la mejora operativa de una institución, reduces la resistencia para la implementación de medidas regulatorias o restrictivas que amplíen el bienestar de la población.
- Cerrar las puertas provoca que las ventanas se abran. En la institución donde colaboré, el sector productivo y las y los funcionarios públicos pasaron de tener una relación, a mi gusto, promiscua, a eliminar todo tipo de vínculo institucional.
Al ser una autoridad técnica que requiere orientar a las y los usuarios, era esencial que hubiesen espacios de interacción, los cuales incluso existen en los países constitucionalmente reconocidos como comunistas, entre ellos China y Vietnam. La ausencia de éstos provocó el nacimiento de una serie de negocios de coyotaje que movían hilos a través de redes de contactos en la institución. La lección: es mejor generar procesos transparentes y con trazabilidad -desde el ingreso de la solicitud hasta el resultado final- que continuar con dogmas como que toda interacción constituye un potencial conflicto de interés.
- Los prejuicios quedan en la puerta de entrada de la Institución. Las y los funcionarios no se representan a sí mismos, son personas al servicio del interés público y esto significa que debemos de tener la lucidez para no llevar nuestras rencillas personales a las decisiones gubernamentales. Sí, es difícil y, admito, a mí también me costó, pero, en la medida en que adquiramos conciencia y tengamos claro que la IP es un agente imprescindible para cumplir con objetivos de gobierno, como el crecimiento de la economía, lograremos la consolidación de una interacción positiva para el beneficio del país.
Confieso que apostar por esto hizo que recibiera señalamientos de ser “infiltrado” del sector productivo. Como aporte a la discusión, en mi experiencia, quien más asegura no ser corrupto y más señala a los demás de serlos, es quien al final resulta ser el corrupto.
- Siempre debes velar por soluciones generales, no individuales. Las empresas se acercan con problemas específicos que afectan su operación, pero es importante discernir entre un problema sistémico y uno particular. Aquí es fundamental el establecer dinámicas de colaboración con las cámaras empresariales, que tienden a tener una visión integral sobre las problemáticas de las instituciones.
- Por último, sin sanciones, no hay credibilidad en la lucha contra la corrupción. Debe existir un verdadero compromiso con la reducción de la impunidad en las interferencias comerciales que logran documentarse por las contralorías. Trasladándolo a un ejemplo, extremadamente simplista, esto es como el alcoholímetro: Sabemos que no alcanzan los elementos policiacos para cubrir toda la Ciudad de México, pero, el temor a la sanción inhibe a las personas a conducir en estado de ebriedad.
En conclusión, la regulación de la interacción entre el sector público y privado es necesaria, pero debe estar apegada a buenas prácticas que promuevan una relación de colaboración efectiva con miras a la cristalización de objetivos benéficos para el país y la población. México debe tener una clara conducción de la economía y los habilitadores del bienestar desde el Estado, pero, con la participación efectiva de la iniciativa privada, responsable del 80% del empleo y casi la totalidad de la capacidad productiva de nuestra nación.
@PabloQUA
Comunicólogo enfocado en mercadotecnia y políticas públicas. Economista en formación. En mis ratos libres me leo, reflexiono y toco el piano. Comencé esta aventura entre la política estudiantil y los Derechos Humanos en Nuevo León. Lo mío es la construcción de una mejor realidad para el beneficio colectivo.





