viernes, 24 abril 2026
Hora: 13:56

Soberanía o subordinación económica: México frente al T-MEC

Por: Adalberto Figueroa 

México se enfrenta una decisión histórica en la revisión del T-MEC. El dilema es claro: consolidar una política económica con rectoría del Estado y soberanía nacional, o ceder ante las demandas del capital internacional que buscan perpetuar una inserción económica subordinada y precaria para los trabajadores mexicanos.

La integración subordinada de México a la globalización del capital se consolidó con la firma del TLCAN y se dio en un contexto de formación de cadenas globales de valor que se centró en las ventajas comparativas como mano de obra barata que, permitió a las corporaciones internacionales segmentar sus procesos en distintos espacios geográficos conservando los eslabones de mayor valor agregado en sus países de origen.

Desde el TLCAN hasta el T-MEC prevaleció un esquema de extracción de ganancias que generaron condiciones paupérrimas y precarias para los trabajadores mexicanos, con baja transferencia tecnológica y productividad, y con arreglos institucionales diseñados para favorecer al gran capital sobre los trabajadores (e incluso sobre las pequeñas y medianas empresas nacionales).

Dichas condiciones acentuaron las desigualdades estructurales acompañado de un estancamiento “estabilizador” de la economía mexicana que, como diría Enrique Semo, condujeron hacia un cuarto ciclo de transformación donde el pueblo pasó de ser un factor pasivo a protagonista activo del cambio[1].

Naturalmente, aún nos encontramos en el inicio de la transformación de la vida pública de México que gradualmente trasciende a través de diferentes vías de realización como los aspectos sociales, culturales, económicos, democráticos, jurídicos e institucionales, y se desarrollan en un contexto de desafíos internos que se reproducen en la lucha entre clases dominantes y las subalternas, y desafíos externos como conflictos geopolíticos, presiones económicas y políticas acompañadas del resurgimiento de la derecha en América Latina.

Sin embargo, a pesar de los desafíos y resistencias, la visión económica del gobierno de la cuarta transformación reconoce nuestra realidad dentro del sistema capitalista y opera dentro de este, pero retomando la rectoría del Estado sobre la política económica guiada por elementos de soberanía y redistribución progresiva del ingreso.

Actualmente nos encontramos en la nueva coyuntura económica que será determinada por la nueva firma del T-MEC en este 2026 donde Estados Unidos marca una nueva agenda económica con demandas que atentan contra nuestra soberanía y desarrollo económico.

En este contexto, la estrategia del Estado mexicano consistió en incluir a todos los actores de la vida económica para ejercer un proceso de consultas públicas efectuadas por la Secretaría de Economía (sin olvidar los foros de diagnósticos sectorial del Senado de la República) donde sector público, privado, organizaciones laborales, sociedad civil y academia, fueron participes para fijar una postura de cara a la revisión.

El 09 de marzo de 2026 la Secretaría de Economía encabezada por Marcelo Ebrard presentaron los resultados de las consultas públicas que se engloban en mantener el T-MEC, pero con mejores condiciones para los sectores productivos mexicanos considerando factores ambientales, laborales, y tecnológicos.

En este sentido, el Secretario de Economía, fijó postura de cara las conversaciones con nuestros socios comerciales (que formalmente inician a partir del 16 de marzo) destacando tres ejes: reducción de dependencia asiática y fortalecimiento regional; manejo “milimétrico” de las reglas de origen y; seguridad regional de las cadenas de suministro.

Así, estos ejes son el reflejo una premisa fundamental de la visión económica del gobierno actual: “La integración de los tres países es una condición sine qua non para la competitividad de la región económica”[2].

Si bien, la frase expresada por el Secretario de Economía Marcelo Ebrard describe una realidad fáctica y material, lo cierto es que la integración perseguida debe procurar no caer en una nueva inserción subordinada, garantizando una industrialización sujeta a los intereses nacionales.

Finalmente, el resultado de este proceso claramente dependerá de la voluntad política y la solidez de nuestras convicciones económicas basadas en los principios rectores de la cuarta transformación: “por el bien de todos, primero los pobres (2018-2024)” y “crecimiento con bienestar compartido (2025-2030)”.


[1] Enrique Semo (2023), ”La cuarta transformación, una causa abierta”, en coord. Enrique Semo (2023), Ideas para continuar la 4T, Editorial Ítaca, México.

[2] Secretaría de Economía (9 de marzo de 2026), “Presentación de los resultados sobre las consultas públicas para la revisión del T-MEC”, YouTube, URL: https://www.youtube.com/watch?v=86kTrifX5fc


@AFigueroaVelez1
Es economista, académico y actual Asesor Legislativo en el Senado de la República para la LXVI Legislatura. En su rol actual, colabora estrechamente en las comisiones de Seguimiento a la Implementación y Revisión del T-MEC y de Energía. Cuenta con una sólida formación académica por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde obtuvo el grado de Maestro en Economía y la Especialidad en Economía Monetaria y Financiera. Actualmente, es candidato a Doctor en Economía por la misma institución.

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