Hace unos días se estrenó una miniserie a manera de documental titulado PRI: Crónica del Fin, producido y dirigido por la periodista Denise Maerker, mismo que ha desatado curiosidad, interés o cuando menos morbo entre quienes han vivido, conocen y se interesan de la política mexicana en los últimos 30 o 40 años.
Es relevante esta historia, pues al final la procedencia de dicho documental nos dice algo. Es decir, es una producción o cuando menos un material puesto en circulación, ni más ni menos que por Televisa, aquel consorcio televisivo de fe militante en el partido de Estado que dominó la arena política desde la revolución mexicana hasta entrado el nuevo milenio, el PRI.
Tal vez es un indicativo que los tiempos están cambiando y que la narrativa que dominó la opinión pública necesita nueva legitimación al ya no estar atada al designio del poder, ¿quién sabe?
Si bien creo importante que las nuevas generaciones (sobre todo las que incursionan en la política revisen este material), también hay que acercarse a los compañeros, amigos y personas que vivieron en carne propia este proceso político de cambio que vivió México en los últimos años, pues no fue sencillo y ni mucho menos tranquilo.
Por ejemplo, las generaciones que nacieron el año 2000 no vivieron un régimen de devaluaciones, de pérdidas de empleo masificadas, de menoscabos de sus bienes a causa de las crisis económicas, de un cambio de modelo económico abrupto y sin aviso, de represión política acompañada de violencia o sufrieron la pérdida de un compañero militante opositor por no estar de acuerdo con la política hecha por el Estado, entre otras más. Para muchos de nosotros esas historias figuran en el imaginario colectivo y no como recuerdo vivo de dominación política.
Crónica del Fin nos relata como el priismo pasó de ser ese gran partido hegemónico emanado de la revolución mexicana a convertirse en el mal que provocaría el cambio político nacional y la reconfiguración de las fuerzas políticas, ósea en producir otro tipo de insurgencia.
Es logrado que el documental recabe la opinión de figuras políticas determinantes en el priismo de la transición; es decir, de los actores que vieron, hicieron y manejaban la política nacional al momento de que los cambios sociales, políticos y económicos mundiales golpearon las tierras nacionales. Ellos actuaban y hacían lo que los códigos dictaban, no entendieron que la sociedad cambio más rápido que ellos, la verticalidad política los fue aniquilando.
Mucha gente pensaba que el PRI era inmortal e inamovible, que 71 años de gobierno serían pocos y no habría esperanza de cambio en el rumbo nacional, pues la política era para los políticos. Somos la generación que vio al PRI caer, y probablemente la que veremos su extinción como partido político.
Es interesante ver como el Estado mexicano producto de la revolución mexicana instituyó formas, ceremonias, códigos y normas para leer, hacer y vivir la política, y como estas fórmulas fueron derrumbándose por atar el destino nacional al proyecto del capitalismo de mercado exacerbado llamado neoliberalismo. Incluso dentro del mismo PRI existió resistencia a la entrada de aquel modelo, misma que decantó en una fuerza capaz de erosionar al sistema, al que este documental da poco tiempo y no incluye la reacción estatal ante el cisma. Por ejemplo, la candidatura de Cárdenas en 88 no fue una simple ruptura, sino el inicio de lo que terminaría sustituyendo al régimen de la revolución, otro tipo de revolución pues, misma que combatieron con todo el peso del poder y lo horrores que conlleva.
No obstante, es interesante observar los rostros abyectos de los políticos priistas al ser cuestionados y echarse culpa de los errores que fueron dilapidando su propio sistema. Del cinismo de Salinas, del pleito entre Labastida y Madrazo, del entendimiento que tiene Beatriz Paredes, pero al final inacción, de las peripecias de Rosa María Sauri, la frivolidad de Fox, la elocuencia y demencia de Diego Fernández, la dignidad en el desafío de Cárdenas y Porfirio, la ineptitud de Peña Nieto y la carencia de todo sentido de Alito Moreno. Contrastante.
Recomiendo ver el documental, sobre todo a los más jóvenes, para analizar este sistema que muere, entender que lo que está sucediendo en México no es menor, y no necesita de idolatrías, sino de construcción social, política y planificación a futuro. No cometer errores del pasado es clave, modificar fórmulas, códigos y normas es vital, pero sobre todo hacer valer el designio popular que enterró un sistema de dominación en la historia, para ver nacer otro que le haga verdadera justicia.



