Ciudad de México a 19 febrero, 2026, 1: 15 hora del centro.
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Un año histórico para la Transformación

PP Javier Lozano

La Presidenta Claudia Sheinbaum, en virtud de toda su sapiencia científica, ha sacado el mayor provecho posible. De hecho, trabaja a la par de sus conocimientos y el oficio de la política que ha sabido encarar con honestidad y responsabilidad social. Todo eso, luego de romper con el paradigma en el que el presidencialismo tiene amplia hegemonía de los hombres, le hizo ganarse un lugar en la historia contemporánea, sobre todo por la legitimidad con la que ha gobernado en más de un año. Y eso, que durante mucho tiempo pareció una hazaña, se logró con trabajo y entrega a las causas. Hoy, al igual que con López Obrador, observamos una administración humanista y de enorme sensibilidad que se apega a la declaración de principios. En otras palabras, el segundo piso de la llamada cuarta transformación.

Esa popularidad, que se ha ganado a pulso, le ha dado un enorme respaldo de la ciudadanía. Ella, inclusive, ha superado las propias marcas que promedió Andrés Manuel López Obrador. Y la Presidenta, que ha puesto a disposición las instituciones del estado para servir al pueblo, se afianza cada vez más en la silla presidencial. Sabemos que no hay mucha diferencia entre los ataques que recibió AMLO de parte de la oposición. No falta que eso siga aconteciendo, mucho más ahora que la oposición busca lucrar con la tragedia de lo que pasó en Oaxaca. Salvo lo que definan las autoridades que se encargan de la investigación, no debemos descartar cualquier intento de sabotaje que, de plano, tenga la intención de desestabilizar la gobernabilidad. Alguien, ruin y perverso, puede hacer lo necesario para que eso suceda. Eso lo sabremos pronto. El punto es que, más allá de la espiral de ataques frontales, nuestra mandataria sigue firme.

A la Presidenta, que prometió gobernar con honestidad, podemos atribuirle esa cadena de acontecimientos históricos. Podemos estar convencidos de que eso, a la postre, seguirá abriendo camino. Los programas sociales, por ejemplo, van multiplicándose a través de proyectos que se formulan desde el gobierno. A eso se ha dedicado la Presidenta de nuestro país. Quienes confiamos en la izquierda, de hecho, vemos con claridad cómo se han desterrado los lastres de la corrupción que se engendraron con el PRI y con el PAN. Hoy, de manera puntual, el poder es para servir a los más desprotegidos. Siendo una prioridad, a propósito de ello, vemos con enorme satisfacción los datos alentadores. Los testimonios son contundentes: se redujo significativamente el número de pobres en México; asimismo, se elevó la percepción de la clase media y, con un informe detallado, sabemos que nuestra economía es fuerte y vigorosa como el propio aumento del salario mínimo y el récord sin precedentes de las inversiones extranjeras.

Uno de los personajes cruciales de todo ello, de trayectoria probada en el ejercicio público, es Marcelo Ebrard, el secretario de Economía. A él, sin duda, también podemos hacerlo partícipe de todo este proyecto de transformación no solamente por lo efectivo que ha sido el plan México, sino por la apertura que le ha dado a nuevas fronteras para alcanzar acuerdos comerciales. Como sabemos, comenzamos a entrar en las fechas previas a la negociación del T-MEC, que será celebrado con funcionarios de Estados Unidos y Canadá. El mismo Ebrard, que lleva meses trabajando, confirmará el oficio que tiene para operar estos temas de trascendencia. Ese impulso e ímpetu, desde luego, son los que nos siguen catapultando como un país de avanzada ante los nuevos retos globales que hemos enfrentado; lo más sustancial es que hemos sido capaces de sacar a flote el talante con la puesta en marcha de mecanismos elaborados con manos mexicanas. Es el caso de Halcón 2.0 y los mismos vehículos totalmente eléctricos si miramos lo que predominará en un futuro.

Se requiere voluntad y trabajo, una combinación de factores que predominan en la cuarta transformación. Y eso, para fortuna de los mexicanos, se ha desplegado a lo largo y ancho del país. Sirva de ejemplo el amplio dominio que ha tenido Morena para conquistar entidades federativas. Gobernadores y gobernadoras, emanadas del movimiento, en efecto, pugnan siempre por abrir camino al desarrollo, en especial cuando es a favor de las causas del pueblo. Ellos y ellas, que han ofrecido un abanico de mecanismos para trascender en las políticas públicas, se afianzan como administraciones eficaces. Hay muchos elementos para decir que Puebla, de Alejandro Armenta, es uno de los enclaves que más ha sobresalido por sus acciones, especialmente en obra e infraestructura, lo mismo que salud, educación, ciencia y deporte. Su propuesta, centrada en las necesidades más apremiantes, lo ha hecho merecedor de ese apoyo abrumador que le han dado. Quienes también han saltado a la consolidación, desde sus inicios, son las gestiones de Chiapas y Morelos. La primera, queda claro, se ha afianzado por ser pionera de la primera Universidad Rosario Castellanos. El propio Eduardo Ramírez Aguilar, de los mejores calificados por su labor, ha hecho de la frontera del sur un trampolín de oportunidades. Ha ejercido su encomienda, sobre decir, de la mejor manera posible, para que el sur, con ese potencial natural, sea siempre un faro de luz.

Lo mismo pasa en Morelos, de Margarita González Saravia. Ella, de las mujeres mejor evaluadas de México, se consolidó, primero, por la capacidad de revertir el gran desaseo que recibió de la pasada administración. Con ímpetu y entrega, en efecto, la entidad es punta de lanza relacionada con el desarrollo. Recordemos que, hace poco, se llevó a cabo un marco internacional con el STS Forum, que rompió récord de visitas y, además de ello, fue el escenario perfecto para atraer las inversiones. Eso es justamente lo que esperaba la población de una mujer tenaz como su gobernadora. Lo mejor de todo, que es alentador, es que faltan cinco años de constante transformación para seguir conduciendo a la entidad hacia otras latitudes.

Concluyendo, también fue un año histórico para personajes claves del gobierno de la cuarta transformación. Cómo no hablar del papel sustancial de Omar García Harfuch, que le ha inyectado certidumbre a las instituciones que procuran la justicia. Lo mismo pasa con Santiago Nieto, de los hombres de mayor efectividad en su labor. Eso, ya lo dijimos, lo hará ver hacia futuro por ser, ni más ni menos, el favorito en la carrera por la gubernatura de Querétaro. Y, si a eso vamos, cómo no mencionar a Cruz Pérez, uno de los mejores alcaldes de México. Él, si la lógica se impone, será el próximo abanderado de Morena para la gubernatura de Chihuahua. Así que, con las condiciones dadas, podemos decir que dos enclaves de la derecha pasarán a manos de la 4T.

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