Es el símbolo que se entrega a las autoridades por los pueblos originarios al recibir un mandato, quien lo recibe se responsabiliza de servir con empeño y honestidad
Con la voluntad del pueblo se entrega el bastón de mando, origen y destino del poder.
Los rituales del poder, perdidos casi por completo a partir de la alternancia, cobran nueva vida; no son nuevos, no resultan ni extraños ni ajenos y se encuentran enquistados en la clase política y en la sociedad desde hace casi 100 años.
En la investidura de Salomón Jara Cruz, como Gobernador Constitucional del Estado de Oaxaca, participan representantes de los pueblos originarios con una ceremonia especial.
El Bastón de Mando es un símbolo que otorga respeto a la aceptación del cargo y representa el deseo simbólico de un buen gobierno de los pueblos y para los pueblos.
Es un respaldo moral de parte de estas comunidades, que marca el inicio del nuevo gobierno en el cual, le entregan ese báculo, que simboliza el poder y la jerarquía que los líderes indígenas le reconocen.
El «Bastón de Mando» es el símbolo que se entrega a las autoridades por los pueblos originarios al recibir un mandato. Aquel que lo recibe, se responsabiliza de servir con empeño y honestidad.
Los representantes de los pueblos originarios en Oaxaca, a través de su venerable Chamán o Chamana; son quienes místicamente consagran partes de un ritual ancestral de purificación con hierbas y humo de copal, para después iniciar con la simbólica y reconocida ceremonia de entrega del «Bastón de Mando».
En la purificación por el fuego a la investidura por los pueblos originarios, se puede asumir que la búsqueda anhelada por la fuerza de ese elemento, es la purificación de la vida pública en Oaxaca.
La entrega del bastón de mando tiene inmersa la visión cosmogónica indígena en la que participan los hombres sabios que tienen un poder simbólico transferible exclusivamente a su líder gobernante, a quien se les confiere poder, honor, reconocimiento social y respeto.
Su simbología es un elemento importante en varias culturas indígenas de México, habla de
la máxima autoridad, tanto espiritual como política de quien lo ostenta dentro del sistema de organización comunitaria. Su entrega implica, por lo tanto, sometimiento a dicha autoridad.
Tradicionalmente se hace la entrega a la autoridad de la comunidad indígena que tiene un cargo político. En Oaxaca, todos los integrantes del Cabildo, desde el presidente municipal, síndico, regidores, topiles, mayores y auxiliares de juzgado, tienen su bastón de mando.
Asimismo, simboliza la confianza que la comunidad deposita en quien ha sido elegido por la asamblea y, sobre todo, quien lo recibe acatará la voluntad de la comunidad de acuerdo con los usos y costumbres, es un encuentro que muestra compromiso en coadyuvar, proteger, promover y rescatar la fuerza de las tradiciones y su compromiso.
El cargo político es lo que enlaza a la entidad gubernamental con la comunidad y al entregarlo incorpora esta entidad a una identidad indígena, realizando, de manera metafórica, una especie de iniciación. Es una alianza para que la tradición, con todas sus manifestaciones nuevas y antiguas, siga presente.
Además de la identidad cultural de éste simbólico acto, se destaca la autoidentidad local a través del reflejo del poder. Cabe la reflexión de otro significado de la entrega del bastón de mando. Al ser otorgado al poder estatal, que tiene todo que ver con lo indígena, significa entregar un poder que sólo corresponde a un miembro del grupo, a su líder, Salomón Jara Cruz.











