
La exsecretaria de Seguridad Pública de Oaxaca, la última en ocupar ese cargo en el anterior sexenio priista, volvió a cometer uno más en su larga lista de pifias, pues se inscribió como aspirante para ser la nueva Fiscal General del estado, pero quedó en ridículo, en primera porque de acuerdo a los registros oficiales, apenas se recibió como abogada en diciembre del año pasado, cuando uno de los requisitos es contar con al menos diez años de ejercicio profesional en esa materia, pero además, la exfuncionaria priista trató de colarse en la 4T de Oaxaca, como si el pueblo fuera a olvidar los atropellos, ineficacia, ineptitud y traspiés que dio en su breve paso por la SSP, trabajo efímero del que no se puede sacudir la marca del viejo régimen del PRI.











