Las denuncias de acoso en contra de profesores de bachilleratos (públicos y privados) en Oaxaca perdió fuerza cuando vino la pandemia. Eso ayudó a que el gobierno ocultara la problemática para heredarla a la actual administración sin siquiera una solución a este asunto.

Como el problema no se atendió, sucedió lo que tenía que pasar: reventó. Es por ello que en la víspera de las acciones públicas y de protesta por el Día Internacional de la Mujer el pasado 8 de marzo, fueron más de 300 alumnas quienes se sintieron arropadas por sus compañeras y con valor, decidieron exhibir a sus agresores.
Fueron tres escuelas públicas: Colegio de Bachilleres de Pueblo Nuevo, y los Centros de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios número 26 (en San Felipe del Agua) y el 123 (en Santa Lucía del Camino), así como el bachillerato privado de La Salle, donde este tema quedó expuesto públicamente.

Las denuncias de acoso fueron incuestionables, quisieron negar todo pero la mentira y los abusos siempre salen a flote.
Las autoridades de la administración pasada no resolvieron, pero las actuales no supieron qué hacer, la primera reacción fue la censura, por eso circulan videos en que los catedráticos quitan las denuncias de las paredes, pero no se puede tapar el sol con un dedo. Por su parte, el Cobao emitió un frío comunicado en el que evidencia que su principal preocupación era volver a las aulas y no resolver el problema. En ese escueto texto nos dicen que están del lado de las víctimas, pero poco o nada hicieron para respaldar el dicho que se diluyó en el aire, pues las víctimas no soportaron más.

Aunque hay que tener claro que, esta acción sucedió solo en el área metropolitana de nuestro estado, es decir, seguramente son muchas más víctimas, en el interior del estado y, si la tibieza ante la problemática persiste, las adolescentes ya no se callan y causaron un verdadero cisma hasta que las cosas cambien porque hoy, el acoso es intolerable.











