- Durante 40 años, operó un tiradero de basura sin cumplir ninguna norma ambiental ni hubo control para el manejo de residuos, generando a su vez solamente conflictos ambientales, políticos y económicos
La iniciativa del gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, para la instalación y operación del Centro Integral de Revalorización de Residuos Sólidos Urbanos (CIRRSU) no sólo soluciona en el corto plazo el problema de la crisis ambiental en la capital del estado y municipios conurbados, también termina con los problemas sociales y económicos por falta de un manejo integral de la basura.
El CIRRSU permitirá a la ciudad de Oaxaca de Juárez y zona conurbada contar con un sitio de disposición final, para el depósito y transformación de los residuos sólidos.
Con ello, ya no habrá tiraderos de residuos a cielo abierto como ocurría en la agencia Vicente Guerrero, del municipio de la Villa de Zaachila, así como en terrenos baldíos, cauces de ríos, camellones y arroyos, toda vez que se trata de una industria limpia.
Y permite coadyuvar de manera significativa al tratamiento de residuos, genera empleos, mejora la economía de la localidad y cumple con las normas y permisos ambientales, evitando la contaminación del suelo, aire, agua y ruido.
Pero también termina con los problemas sociales, económicos y ambientales ocasionados por la ausencia de un centro integral, cuyos conflictos fueron acentuándose en administraciones anteriores y que sólo agudizó crisis ambiental en Oaxaca.

Este proyecto es el resultado del trabajo de un equipo multidisciplinario integrado por personal de diversas dependencias públicas, bajo la coordinación de la Secretaría de Gobierno, a fin de proponer una solución lo más pronta posible a la problemática de la actual crisis ambiental provocada por la falta de un sitio de disposición final en la zona metropolitana.
El pasado 16 de enero de 2023, el Gobierno del Estado lanzó una convocatoria invitando a las autoridades municipales y agrarias de comunidades asentadas en un radio de 70 kilómetros alrededor de la capital del estado a participar en la construcción y operación del CIRRSU.
El CIRRSU tiene el objetivo de volver a darle valor a los productos que desecha diariamente la ciudadanía, así como comercios y servicios, a fin de obtener beneficios económicos y ambientales derivados de su venta o aprovechamiento, como biofertilizante y combustibles para el bien común de la comunidad.
Se trata de un Centro de alta tecnología, en donde se procesarán los residuos que se generan en la zona conurbada de Oaxaca, para convertirla en productos con alto valor en el mercado, como ocurre en otras partes de México y el mundo.
Crisis de la basura y los intereses políticos
La crisis ambiental causada por la falta de un sitio de disposición final se arrastra por el cierre del relleno sanitario ubicado en la zona oriente de la Villa de Zaachila.
En el sexenio del ex Gobernador Diódoro Carrasco Altamirano (1992-1998), el Gobierno del Estado adquirió 30 hectáreas más en la parte alta del tiradero, que fue ocupada como campo de tiro por parte de la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca (SSPO), según reportes hemerográficos.

Sin embargo, el Frente Popular Revolucionario (FPR) se adueñó de los terrenos, conformando las colonias Francisco Villa, Che Guevara, Las Peñas y Bicentenario. Después del 2006, nació el Frente Popular “14 de Junio”, que se apoderó de seis de las 17 hectáreas que conformaban originalmente el basurero municipal, de las cuales en 2017 se recuperaron dos, principalmente por la acción de los vecinos de las colonias aledañas al basurero. A partir de estos actos, estas colonias se convirtieron en un gran problema para los gobiernos en turno.
SINDICATOS Y ORGANIZACIONES SOCIALES QUEDAN FUERA
Un gran problema que fue cobrando mayor fuerza es el servicio privado clandestino de recolección de residuos en colonias populares, a través de camionetas habilitadas como vehículos recolectores que operan sin ningún permiso pero bajo el amparo de sindicatos de transportistas, como la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), Libertad y Confederación de Trabajadores de México (CTM), cobrando tarifas sin autorización y depositando los residuos en espacios públicos inclusive en zona federal, como lo es el margen del río Atoyac.
Ahora, con el CIRRSU, estas organizaciones se quedan con las manos vacías, pues no tendrán acceso ni injerencia en la operación del centro de revalorización de residuos.
En este mismo periodo, a través de la presidencia municipal de la ciudad de Oaxaca (trienio 1992-1995) se planteó la posibilidad de mover el tiradero a cielo abierto en la colonia Guillermo González Guardado mediante un sistema que produciría energía eléctrica, la cual se quedó en una propuesta nada más.
Durante el periodo de Gabino Cue Monteagudo (2010-2016), el Gobierno del Estado destinó 75 millones de pesos para impulsar obras en la Zona Metropolitana. En este recurso estaba contempladas las gestiones para la reubicación del basurero municipal, el cual detectaron que estaba a su límite de capacidad.
En este mismo periodo, el entonces presidente municipal de Oaxaca de Juárez, Javier Villacaña Jiménez (2014-2016) anunció la posibilidad de concesionar el manejo y destino final de la basura del tiradero municipal a una empresa de tecnología alemana para la generación de electricidad, con una inversión de 300 millones de pesos. No obstante, los intereses individuales tampoco lo permitieron.
En el Gobierno de Alejandro Murat Hinojosa (2016-2022), se instaló el Comité Técnico Intermunicipal para el análisis, seguimiento y solución a la gestión integral y disposición final de residuos sólidos urbanos, sin embargo, solo se quedó en análisis.
A raíz del cierre del sitio de disposición final de residuos sólidos ubicado en la Agencia Vicente Guerrero, municipio de la Villa de Zaachila, esta problemática rebasó la capacidad del Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez que, en contraste, dio mayor margen de control a sindicatos de transportistas, como la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM).
Durante 40 años, este sitio operó sin ninguna norma ambiental ni tampoco hubo un control para el manejo óptimo de residuos sólidos, generando a su vez solamente conflictos ambientales, políticos y económicos.
Ante esta situación, no podía hacerse mucho sin la autorización de los sindicatos y líderes de colonias vecinas, quienes cobraban a su disposición los camiones recolectores que depositaban los residuos sólidos en este sitio, además de cobrar cuotas a los pepenadores que acudían diariamente a separar los residuos.
Fue así que, al clausurarse este sitio de disposición final, los sindicatos de transportistas invadieron los márgenes del río Atoyac, para convertirlo en un basurero a cielo abierto, contaminando lo que de por sí ya está severamente afectado por el cúmulo de desechos y aguas residuales que diariamente son arrojados a este importante afluente.
A pesar que en 2019, el Tribunal Colegiado de Circuito emitió una sentencia para el rescate y saneamiento del río Atoyac, esto poco ha importado a los sindicatos para violar este mandato judicial, por el contrario, los niveles de contaminación a los mantos freáticos, aire, suelo y extinción de flora y fauna han aumentado de manera considerable.
De igual manera, los gobiernos anteriores omitieron esta sentencia y dejaron que los sindicatos se apoderaran de esta reserva federal, sin que ninguna autoridad pueda hasta el momento recuperar la zona del playón que se ubica en inmediaciones de la Central de Abasto, en la cual convergen miles de usuarios, proveedores y habitantes colindantes al río Atoyac.
Además, un importante volumen de metros cúbicos de agua que se extraen de pozos profundos se encuentra en los márgenes del río Atoyac, la cual muchas veces está contaminada por ser un vertedero de aguas negras de los municipios conurbados, además que se ha perdido en gran manera la flora y fauna.
Cabe precisar que el Sindicato CATEM dispone de este basurero a cielo abierto, únicamente para sus agremiados que de manera irregular recolectan los residuos sólidos en agencias, colonias y municipios conurbados a la capital, para lo cual también cobran a su conveniencia por el servicio.
Por ello, al conseguirse un nuevo sitio de disposición final para el depósito y separación de los residuos sólidos, se espera que disminuya en gran manera la contaminación del río Atoyac, toda vez que los sindicatos mermaría sus ganancias al no captar bolsas de residuos por parte de la ciudadanía que se ha visto en la necesidad de hacer uso de sus servicios.
Cierre del basurero de Zaachila, desencadena la crisis
Hasta octubre de 2022, operaba el sitio de disposición final de residuos sólidos ubicado de la Villa de Zaachila, localizado aproximadamente a 19 kilómetros al oriente de la capital del estado, específicamente en la Agencia Municipal Vicente Guerrero, la cual recibió los residuos de la Zona Metropolitana por más de 42 años. Este tiradero inició sus operaciones en el año 1981 con un área de 15 hectáreas.
Este sitio está en jurisdicción de la Villa de Zaachila, pero el predio es propiedad del municipio de Oaxaca de Juárez; sin embargo, es controlado por organizaciones sociales, sindicatos de transportistas y colonias adyacentes, los cuales mantienen un férreo manejo político, económico y social de este espacio recolector.
La gota que derramó el vaso fue la falta de atención a las demandas sociales por parte de vecinos y líderes sociales a los gobiernos anteriores, por lo que, en Julio de 2022, pobladores de las colonias vecinas decidieron cerrar este tiradero, permitiendo solo el acceso a los municipios de Oaxaca de Juárez, Zaachila, San Bartolo Coyotepec, San Martín Tilcajete y Santa María Coyotepec, cerrándose definitivamente en octubre de ese mismo año.
A partir de esa fecha, cada municipio ha tenido que hacerse cargo de la disposición final de sus residuos y, aunque por Ley están obligados a realizarlo como parte de sus Planes Municipales de Desarrollo, es evidente que no todos cuentan con la infraestructura, personal capacitado, espacios y equipos necesarios para llevarlo a cabo.
Esto desencadenó la peor crisis relacionada con el manejo de residuos sólidos que ha implicado entre otros problemas, la disminución de la cobertura en el servicio de recolección de residuos sólidos, acumulación de los mismos en terrenos baldíos, cauces de ríos y camellones, agravando la contaminación del aire, suelo y agua, impacto visual negativo y el hartazgo de la sociedad.
Derivado de ello, otro problema que ha ido cobrando mayor fuerza es el servicio privado clandestino de recolección de residuos en colonias populares, a través de camionetas habilitadas como vehículos recolectores que operan sin ningún permiso al amparo de sindicatos de transportistas, como la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), Libertad y Confederación de Trabajadores de México (CTM), cobrando tarifas sin autorización y depositando los residuos en espacios públicos inclusive en zona federal, como lo es el margen del río Atoyac.
Por otro lado, el sitio de disposición final de Zaachila, aunque fue cerrado por la comunidad, su operación fue súbitamente suspendida, representando a la fecha un pasivo ambiental de alto riesgo de contaminación y estabilidad por los hundimientos y asentamientos que presenta, así como por la fuga de lixiviados y biogás que todo ello provoca, lo cual pone en riesgo la salud e integridad de la población circundante.
850 toneladas de residuos diarios recibirá el CIRRSU
28 municipios atenderá el CIRRSU
1981 inició operaciones el extinto tiradero de Zaachila
19 km de distancia estaba de la capital
15 hectáreas ocupaba el tiradero
Todo este problema fue creado por el cierre del tiradero de Zaachila debido al abandono de gobiernos anteriores a las demandas sociales de los vecinos y al poco interés mostrado para su buena operación; del cual, por lo menos las tres últimas administraciones anteriores debieron haber iniciado un nuevo proyecto de manejo de residuos para la Zona Metropolitana.
¿Cómo funciona el CIRRSU?
El funcionamiento del CIRRSU, de acuerdo con el proyecto del gobernador Salomón Jara, consiste en tres etapas: la planta de separación de residuos sólidos urbanos, la planta de fabricación de biofertilizante y la celda de rechazo.
La primera planta funcionará con una superficie de cinco hectáreas aproximadamente, de las cuales dos estarán completamente cerradas con techos y paredes, recibiendo en esta área los residuos sólidos urbanos mezclados que se generan en las casas habitación y lugares públicos como mercados, parques, calles, entre otros. En esta área serán recibidos para ser triturados y tamizados para separar los orgánicos de los inorgánicos, generando combustibles y productos para reciclar como cartón, plástico, madera, trapo, envases Tetrapak.
Los orgánicos se enviarán a otra planta dentro del CIRRSU, para producir biofertilizante; los inorgánicos se separarán mediante bandas y personas que seleccionarán los que se pueden vender y las bandas transportarán aquellos que no tienen valor comercial y finalmente; las bandas que llevan materia que se puede vender de manera mecánica hará pacas y posteriormente se venderán a otras empresas, como combustibles para sustituir el gas, queroseno y combustóleo.
El proceso para la producción de biofertilizante consiste en que la materia orgánica separada será triturada de manera mecánica para hacerla más fina, se le agregarán nutrientes y microorganismos y se mezclará para que sea apilada, y después se transforme en composta o biofertilizante, el cual pasará otro proceso de molienda para finalmente ser empacada o almacenada para su venta a granel.
Por último, el tercer proceso del Centro integral lo constituye una celda de rechazo, donde se almacenará permanentemente aquellos residuos que ya no se transformen en materia orgánica, productos para venta o combustibles.
“La celda constituye una excavación impermeabilizada para prevenir contaminación del agua y será rellenada diariamente con una cantidad mínima de rechazo, el cual será compactado y cubierto con tierra usando maquinaria pesada; de tal forma que después de un año o dos se cerrará y se ocupará para construir áreas de esparcimiento, gimnasios al aire libre, canchas de futbol, basquetbol, pistas de atletismo; o bien jardines o zonas de reforestación o un parque comunitario si así se quiere”, detalla el proyecto.
Con la instalación y operación del CIRRSU habrá un lugar en el cual depositar más de 850 toneladas de residuos que diariamente se generan y siguen generando la ciudad de Oaxaca y los 27 municipios conurbados que conforman la zona metropolitana.












