- El PT, Verde y PUP han tratado de sumarse a la Cuarta Transformación pero su posición ideológica y la escasa aportación política parece que traen más problemas que ayuda a este proyecto
Sus aportaciones son mínimas, pero obtienen grandes cotos de poder. Su estrategia es “saltar” al partido mayoritario para mantenerse en el escenario político y conservar sus privilegios de grupo y personales: ayer se aliaron con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), hoy se alían con el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
Los partidos políticos Verde Ecologista de México (PVEM), del Trabajo (PT) y Unidad Popular (PUP), han encontrado la fórmula perfecta para seguir viviendo del erario público, obtener como premio algunas presidencias municipales y representación en la Cámara de Diputados de Oaxaca.
Incluso, en la pasada elección del año 2022 dos de estos tres partidos, el PVEM y el PUP, ni siquiera alcanzaron los votos suficientes para mantener el registro como partidos políticos locales; pero el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO), en una interpretación a modo de la legislación electoral estatal y federal, les mantuvo su registro al tomar en cuenta las votaciones obtenidas en el 2021.

Aportaciones por partido
Históricamente el PVEM ha obtenido una votación que ronda entre los 45 mil y los 50 mil votos; pero en la pasada elección se desplomó hasta en un 50 por ciento. En el año 2016 aliado con el PRI obtuvo 33 mil 662 votos, que le permitieron tener cuatro presidencias municipales, pero ningún diputado en el Congreso local.
En el año 2018, otra vez aliado con el PRI, su votación subió a 52 mil 449 votos con los que ganó seis presidencias municipales y dos diputados locales.
Para la elección de 2021, cambian de estrategia y se alían con Morena. Aún así, no hubo un cambio significativo en su votación: 65 mil 247 sufragios con los que tuvo acceso a siete presidencias municipales y 1 diputado local.

Y finalmente, en la elección de 2022 en la que únicamente se eligió al titular de la gubernatura de Oaxaca, su votación cayó a 24 mil 587 votos, con los cuales no alcanzó el mínimo requerido del 3 por ciento de la votación válida emitida para conservar su registro como partido político local. Aun así, el IEEPCO le regaló su registro y el PVEM contará con 12 millones 473 mil 418.46 pesos para actividades ordinarias y 347 mil 639.21 para actividades específicas, los cuales ejercerán este año de 2023.
El PT por su parte, luego de que Benjamín Robles Montoya madrugó a la estructura partidista para quedarse con la administración del este instituto político, en 2016, los petistas obtuvieron 140 mil 434 votos con los que fue premiado con 16 presidencias municipales y tres diputados locales.
A partir de ahí, registró una caída a la baja hasta desplomarse a una tercera parte y estar más cercano a su realidad política. En el 2018 registró una votación de 100 mil 850 votos, ocho presidencias municipales y tres diputados locales; para el año 2021, tuvo un ligero repunte, al obtener 115 mil 739 votos, ocho presidencias municipales y tres diputados locales.
Mientras que, en la última elección celebrada en el año 2022, aliado con Morena, apenas alcanzó los 60 mil 159 sufragios.
Por último, el PUP mantiene su promedio de votación, su voto duro. En la elección de 2016 alcanzó 44 mil 317 votos, cinco presidencias municipales y un diputado local; en el 2018, 53 mil 491 votos, ocho presidencias municipales y cero diputaciones locales.
En la elección de 2021 obtuvo 42 mil 402 votos, cuatro presidencias municipales y una diputación local; y en la elección de 2022, cayó a 31 mil 958 sufragios, con los que tampoco alcanzó el mínimo de la votación requerida del 3% para conservar el registro.
Pero al igual que el PVEM, recibió el favor de la interpretación a modo de la ley por el IEEPCO, para mantener su registro como partido político local y este año, el PUP, dispone de 10 millones 421 mil 194.89 pesos para actividades ordinarias y 283 mil 507.22 pesos para específicas.

Se han pervertido las alianzas: especialista
Para Víctor Leonel Juan Martínez, profesor investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) en la Unidad Pacífico Sur con sede en Oaxaca, históricamente en Oaxaca, en México y en el mundo, no son raras las alianzas electorales entre partidos políticos. Sin embargo, explica que estas tienen en términos generales, podríamos encontrar dos naturalezas distintas.
La primera naturaleza es la que tiene que ver con la convergencia en un proyecto político.
“Hace algunos años, en la década de los ochentas, noventas, en Oaxaca, por ejemplo, los partidos de Izquierda particularmente y en México también, los partidos de Izquierda se unían porque lograban converger en demandas similares.”
“Encontramos al Partido Socialista de los Trabajadores, el Partido Socialista Unificado de México, al PMS, incluso dio resultado que en distintos momentos esta alianza de partidos condujera a la construcción de un nuevo partido, que aglutina a estas distintas corrientes, que es el caso del PRD. El PRD, por ejemplo, sabemos que fue la convergencia de distintos partidos que se unieron en el 88 para impulsar y apoyar la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas”.
Por eso, sostiene que no es extraña la alianza para converger en estos temas de un proyecto político común o de líneas comunes de este proyecto político.
La segunda naturaleza, no obstante, tiene que ver más con intereses muy facciosos relacionados con una clase política que ha pervertido precisamente el término de político y lo que busca son prebendas de facciones, de grupos muy identificados o incluso de personajes concretos. Sabemos por ejemplo, dice, que el Partido Verde en México surge así.
“A veces decían que era uno de esos partidos que esconden bajo su mismo nombre una mentira, porque no necesariamente enarbolan la causa de lo verde, que particularmente en Europa y demás tiene que ver con esta relación con la naturaleza, con la ecología, con la defensa de los recursos naturales. Y no es así en el caso del Partido Verde, ha sido muy pragmática su evolución”.
Juan Martínez explica que el PVEM normalmente apuesta a alianzas estratégicas, tiene una buena estrategia de propaganda, de articulación política. Y recordó que en proceso electorales nacionales, incluso el Verde se ha visto inmiscuido en escándalos de corrupción por pagar a influencers, a actores y a deportistas que tienen un peso en la opinión pública, precisamente para que lo promocionen y ello le ha ganado sanciones de los órganos electorales en distintos momentos.
“Hace 12 o 14 años hubo un momento en que se pedía que la sanción fuera la eliminación de su registro porque había hecho violaciones sistemáticas y reiteradas y se comprobó así, a la legislación electoral”.
Entonces, afirma el especialista, el Partido Verde es un partido acomodaticio que busca siempre las prebendas de grupo.
Algo que también se puede observar en el estado de Oaxaca. “Nosotros observamos la actual constitución del Partido Verde, es realmente la reconstitución de un grupo del PRI que ante la pérdida de su partido, ante la influencia cada vez menor de su partido, pues optó por irse al Verde para poder incrustarse en la nueva correlación de fuerzas políticas en la entidad.”
“Ahí encontramos que todos los dirigentes del Partido Verde son integrantes de grupos políticos priistas, toda la dirigencia. Habrá alguna persona que no, pero los más visibles así son. Una prueba muy clara es la constitución en la Cámara de Diputados que se ha formado precisamente de estas escisiones, no sé si reales o pactadas con el priismo para poder estar en el nuevo rejuego político con la fuerza ahora dominante que es Morena”.
En el caso del Partido del Trabajo asegura que también ha sido una fuerza que no tiene tanto peso en el escenario político en el estatal ni en el nacional y que por eso ha optado por ese tipo de alianzas estratégicas.
“En alguna ocasión, por una plática decía yo que realmente el Partido del Trabajo era realmente el que ganaba las elecciones, en una afirmación irónica, porque el Partido del Trabajo se alió con el PRI cuando ganó Ulises Ruiz la gubernatura de Oaxaca, se alía con el PRD cuando gana Gabino. Es un partido pragmático”.
El investigador del CIESAS apunta que, si bien en la elección de 2016 el PT tiene un crecimiento importante, “si mal no recuerdo alcanza por ahí los 14 puntos porcentuales”, es porque ocurre una escisión que se tiene con el bloque que había llevado a Gabino al poder.
“De alguna forma también en la coyuntura de los últimos dos tres años con el triunfo de López Obrador y en el ámbito nacional el Partido del Trabajo se alió con Morena, también aquí ha habido una suerte de acomodo.
“Mientras los priistas se van al Verde, los perredistas, los que no se fueron con Morena y pertenecen a otros grupos se van al Partido del Trabajo”.
Aunque efectivamente, reitera, el PT si tiene una base más sólida construida, más allá de los antagonismos que se tengan entre ellos. Asegura que es cierto que hay una base que ha ido construyendo el PT de alguna forma.
“El ala de Benjamín Robles que ha estado ahí presente desde hace rato y ha tenido un mayor marco de presencia. Pero también ha sido una posición pragmática ante las pocas posibilidades que tienen particularmente en el escenario estatal, se alían”.
En el caso del PUP dice que de alguna forma fue construyendo un capital político propio, importante, que rondaba entre los 8 y 10 puntos porcentuales, y que últimamente por sus disputas internas y por distintas cuestiones ha venido a la baja.
Es por eso que también ha establecido en estas alianzas a la gubernatura y demás, como una posibilidad de mantener cuando menos una presencia fuerte en la entidad y “bueno este partido tiene mayor presencia propia en la disputa por los gobiernos locales”.
Víctor Leonel Juan insiste en que de entrada no son malas las alianzas, pero sí se pervierten cuando el motivo que las alienta es conservar sus cotos de poder más que enarbolar o luchar por un proyecto político específico.
¿Impactan de manera negativa?
En el primer caso, es decir, las alianzas que se unen por proyecto político común y afín, tienen beneficios de largo aliento porque hay un peso ideológico y un proyecto político que favorece a quienes lo están impulsando.
Pero en el caso de las otras alianzas, las de intereses facciosos, afirma que obviamente es con conocimiento de las dos partes.
“No podríamos decir que una sorprende a la otra, porque está claro que no es así, porque se conocen los actores políticos, saben quiénes son, de qué corrientes, de qué grupos, de qué intereses representan y hacen esas alianzas porque les conviene”.
Y también les conviene en el número de votos, a veces en la posibilidad de construir mayorías parlamentarias en el Congreso, en la consecución de intereses comunes negativos o positivos. “Es una alianza en donde nadie de los actores políticos se puede decir sorprendido”.
Sin embargo, explica que el problema es muchas veces con la ciudadanía que piensa, que concibe que estos partidos realmente tienen una agenda política propia y que realmente están luchando por intereses de la ciudadanía, de grupos de la sociedad; es decir, finalmente es la ciudadanía la que en última instancia es la que se ve más vulnerada en sus derechos de un ejercicio plural y de una densidad política que debiera existir.
“Seguramente seguiremos viendo estos saltos, en todos los procesos electorales siempre nos encontramos saltos de un grupo a otro y que particularmente en Oaxaca, con la nueva correlación de fuerzas, esto va a impactar sobre todo en las disputas por el poder local, municipal.
“Porque ello va a conducir que muchas las facciones que no se sientan apoyadas por su partido político de origen, pasen inmediatamente a buscar el registro por otro partido y siempre van a estar presentes estos partidos que están a la caza precisamente de eso para poder incrementar cierta presencia política”, finaliza.












