Nuevas investigaciones señalan que el expresidente Enrique Peña Nieto habría recibido un soborno millonario como parte de los acuerdos que permitieron la operación del software de espionaje Pegasus en México, utilizado durante su sexenio para intervenir comunicaciones de periodistas, defensores de derechos humanos y opositores políticos.
De acuerdo con los reportes, publicados en el medio israelí The Marker, un consorcio de empresas ligadas a la comercialización de Pegasus entregó recursos a altos funcionarios del gobierno federal, incluyendo presuntamente al propio titular del Ejecutivo, a cambio de contratos y de la omisión de controles legales para el uso del programa.
El software espía Pegasus, desarrollado por la firma israelí NSO Group, fue adquirido por dependencias como la entonces Procuraduría General de la República y el Cisen, bajo el argumento de fortalecer la lucha contra el crimen organizado. Sin embargo, investigaciones posteriores revelaron que también se utilizó para espiar a activistas, líderes sociales y periodistas, entre ellos los cercanos al caso Ayotzinapa y otras investigaciones sensibles.
De confirmarse los señalamientos, estos sobornos constituirían un acto de corrupción de alto nivel que violó derechos fundamentales y desvió recursos públicos con fines políticos.
En ocasiones anteriores, el exmandatario ha negado que durante su gobierno se haya ordenado el espionaje político mediante Pegasus, argumentando que su uso estaba limitado a labores de seguridad nacional.
La denuncia se suma a los crecientes cuestionamientos sobre la forma en que operaron contratos de espionaje durante su sexenio y sobre los beneficios económicos que derivaron de la adquisición de tecnología intrusiva contra ciudadanos.












