El dirigente del PRI, Alejandro “Alito” Moreno, salió este lunes con su último show mediático: denunciar ante la FGR al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, acusándolo de tener presuntos vínculos con el crimen organizado, incluso con cárteles mexicanos y políticos de Morena.
Desde sus redes sociales, el líder priista se lanzó con declaraciones grandilocuentes:
“Debe responder ante la justicia por todos los vínculos con el crimen organizado, los nexos con cárteles mexicanos y la relación con políticos de Morena. Los narcospolíticos deben desaparecer de México, de América Latina y del mundo entero”.
Muy rimbombante todo… salvo por un detalle: no presentó pruebas claras. Como siempre, puro escándalo para las cámaras y nada concreto que cambie la realidad.
Y mientras “Alito” juega a ser justiciero internacional, su partido se sigue desmoronando en las encuestas. Tal vez debería dejar de armar montajes contra Maduro y ponerse a rescatar lo poco que queda del PRI, porque si sigue así, ni falta les va a hacer el enemigo extranjero… van a perder el registro solitos.
Ni el gobierno venezolano ni Morena han respondido, quizá porque saben que el verdadero problema de “Alito” no está en Caracas… sino en la sede del PRI, donde el barco hace agua por todos lados.












