El doble discurso del PAN vuelve a exhibirse. El senador y excandidato presidencial Ricardo Anaya Cortés presentó su declaración patrimonial 2025, pero convenientemente “olvidó” incluir las cuatro empresas de su esposa, Carolina Martínez Franco, todas con sede en Querétaro y relacionadas con el sector inmobiliario y de la construcción.
Según una investigación de Los Reporteros MX, las compañías omitidas son:
Construcción e Inmobiliaria Oriba S. de R.L. de C.V.
Desarrollo Comercial Acueducto, S.A. de C.V.
Inmobiliaria Real Jacal, S.A. de C.V.
Juni Serra S. de R.L. de C.V.
Estas empresas figuran en el Registro Público de Comercio Federal y, de acuerdo con el reportaje, una de ellas está bajo investigación de la Fiscalía Anticorrupción. Se trata de Juni Serra, señalada como empresa facturera por simular operaciones comerciales y haber recibido beneficios ilegales de una ex empleada del SAT, hoy vinculada a proceso.
Lo más grave es que Ricardo Anaya aparece directamente en documentos de la empresa, con poder para “pleitos y cobranzas”, lo que lo conecta de lleno con la operación de la compañía.
El mismo negocio azul: inmobiliarias y corrupción
El escándalo revive el historial panista en el sector inmobiliario, un ámbito ya manchado por casos de corrupción y tráfico de influencias como el Cártel Inmobiliario de la Benito Juárez, encabezado por Jorge Romero, actual dirigente del PAN.
Además, las empresas de la esposa de Anaya no están inactivas:
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Inmobiliaria Real Jacal reporta operaciones desde noviembre de 2024 y se describe como “especializada en bufetes jurídicos”.
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Desarrollo Comercial Acueducto obtuvo este año una autorización legal en Querétaro para operar bajo el régimen de sociedades mercantiles.
Mientras tanto, la declaración patrimonial de Anaya luce vacía: sin bienes, sin cuentas bancarias, sin inmuebles. Como si viviera en pobreza franciscana, aunque en su entorno se muevan negocios millonarios.
“El panista austero” que olvida sus bienes
El cinismo no es nuevo. Ricardo Anaya ya había sido cuestionado por la famosa “nave industrial” en Querétaro, una operación millonaria que nunca logró explicar. Hoy, desde el Senado, repite el patrón de opacidad y simulación.
El político que se dice defensor de la “legalidad” y enemigo de la corrupción omite información patrimonial clave mientras su familia acumula negocios inmobiliarios sospechosos.
El nuevo PAN, el mismo cinismo
Bajo la dirigencia de Jorge Romero, y con figuras como Anaya en el Senado, el PAN demuestra que no tiene intención de cambiar:
siguen los mismos apellidos, las mismas prácticas y las mismas trampas.
Porque en Acción Nacional, los negocios familiares siempre son más importantes que la transparencia pública.


