El panista Javier Albarrán desató una fuerte polémica al plantear en redes sociales que el voto debería emitirse «por familia» o «por casa», argumentando que así se elegirían gobiernos que pensaran en el bienestar del núcleo familiar y no en decisiones individuales. Sus declaraciones fueron ampliamente criticadas por abrir la puerta a un modelo que restaría autonomía al sufragio y que, en los hechos, implicaría que una sola persona pudiera influir o decidir el voto de todo un hogar.

Ante la controversia, la vocera del PAN, Magui Fisher, salió a marcar distancia de las declaraciones y aseguró que el derecho al voto es universal e individual, además de afirmar que Albarrán no representa al partido y que incluso debería ser expulsado por expresar una postura contraria a los principios de Acción Nacional.
Sin embargo, el episodio volvió a colocar al PAN en el centro del debate por las posturas de algunos de sus cuadros, al tiempo que reavivó las críticas hacia quienes cuestionan uno de los pilares fundamentales de la democracia: que cada ciudadana y ciudadano ejerza su voto de manera libre, secreta e individual.

Más allá de la polémica, especialistas y organizaciones en defensa de los derechos políticos han advertido que cualquier propuesta para sustituir el voto individual por un «voto familiar» podría poner en riesgo la libertad del sufragio, particularmente de las mujeres, al abrir la puerta a que el jefe del hogar o integrantes con mayor poder de decisión influyan o determinen el sentido del voto de toda la familia. El principio constitucional del voto libre, secreto e individual existe precisamente para garantizar que cada persona, sin presiones ni intermediarios, pueda ejercer plenamente sus derechos políticos.













