martes, 28 abril 2026
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El discurso de AMLO del 9 de septiembre de 2012

Eran días de crispación y de considerable frustración en el Pueblo de México. Por la vía de repartir dinero de dudoso origen, rebasar topes de campaña, y entregar tarjetas de MONEX y Soriana —para comprar o coaccionar el voto—, el PRI se restauraba en el poder, con la complacencia del aparato del Estado encabezado por el PAN y las autoridades electorales que callaron ante las nuevas formas de alquimia, consumándose así el segundo fraude —esta vez quirúrgico—, perpetrado contra Andrés Manuel López Obrador.

No obstante, el Zócalo se encontraba desbordado, con más expectación que entusiasmo de la multitud ante el nuevo mensaje que daría Andrés Manuel López Obrador, en la antesala de un 15 de septiembre, y nuevamente, en esa plaza que ha sido la sede de las grandes definiciones del Obradorismo.

Hoy, ante un momento crucial de Morena como instrumento del pueblo para lograr la Transformación de México, movimiento que sintetiza las mejores causas y que agrupa las y los mejores hijos de México en la tarea permanente de reconstruir nuestra Patria, es oportuno y pertinente remitirnos a aquel discurso del domingo 9 de septiembre de 2012, que desembocó en la fundación de Morena.

Aquel momento, desde una lectura superficial parecía una ruptura interna entre sectores de izquierda, pero en las hojas de ruta para la liberación del pueblo, encarnó una decisión que abrió la puerta a la Cuarta Transformación de México, sin titubeos y sin cargar más con un fardo de intereses creados, desplegando un nuevo navío en forma de Movimiento-Partido, que reinsertó a las mayorías en la posibilidad de decidir su propio destino.

En su planteamiento, AMLO propuso priorizar la organización interna de Morena. Ese mismo día se publicó la convocatoria para elegir a los órganos de dirección en los estados, así como al Consejo y al Comité Ejecutivo Nacional de Morena; y realizar los congresos distritales el 12 de septiembre, donde se decidió de manera democrática, si MORENA continuaría como asociación civil o se constituía en partido político, ganando días después la segunda opción. AMLO participó el 15 de septiembre como delegado efectivo desde la base en la asamblea que le tocaba cerca de su departamento, en Copilco. Todo ello se articuló para llegar al Congreso Nacional del 19 y 20 de noviembre de 2012, dónde Morena emana como un nuevo partido político.

López Obrador señaló aquella mañana: “Lo primero será consolidar la organización interna de Morena, manteniendo el carácter de movimiento amplio, plural e incluyente. Es decir, Morena continuará siendo un espacio abierto a todos los ciudadanos, corrientes de pensamiento y clases sociales. Morena seguirá sembrando ideas y haciendo conciencia. Fortaleciendo valores culturales, morales y espirituales. En esta nueva etapa, se pondrá énfasis en la formación política de los jóvenes. Se mantendrá el periódico Regeneración y se continuarán usando las redes sociales para difundir nuestro proyecto, fijar posiciones y contrarrestar la propaganda de los medios de información al servicio del régimen”.

Asimismo, AMLO declaró un punto y aparte con algunos compañeros del camino: “En lo que a mí corresponde, en esta nueva etapa de mi vida, voy a dedicar toda mi imaginación y trabajo a la causa de la transformación de México. Lo haré desde el espacio que representa Morena, por esta razón me separaré de los partidos del movimiento progresista. No se trata de una ruptura, me despido en los mejores términos. Me separo de los partidos progresistas con mi más profundo agradecimiento a sus dirigentes y militantes”.

AMLO agradeció al PRD, partido en el que militó 23 años, y del que fue su presidente nacional y candidato presidencial. “Considero que les di lo mejor de mí y los representé con entrega y dignidad. Estamos a mano y en paz”, dijo ante un público que se solidarizó con aplausos a cada arenga.

Para cerrar AMLO advirtió: “A los dirigentes sociales y políticos de nuestro movimiento, les recuerdo que debemos guiarnos por valores más elevados que nuestros propios intereses personales. Aunque a algunos les pueda parecer una utopía, nada se puede hacer sin ideales».

Con esta determinación AMLO convocó a construir en línea recta las posibilidades de un cambio verdadero. No olvidemos que después de aquella decisión de su ex candidato presidencial, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, el PRD se puso al servicio de la mafia del poder, firmó el “Pacto por México” con el PRIAN y pocos años después de traicionar los principios que le dieron origen perdió su registro nacional como partido.

La reflexión es vigente: ¿alianzas para qué? Son válidas y legítimas mientras un objetivo programático mayor las guía o las justifica, y son un lastre cuando solo se hacen por simple acomodo en espacios de poder. Entonces primero se tiene que discutir la profundización del Proyecto Alternativo de Nación y en función del mismo las alianzas.

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