martes, 28 abril 2026
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La responsabilidad de la gobernadora de Chihuahua

En días recientes, fallecieron en Chihuahua dos agentes de la CIA (Agencia Central de Inteligencia) que formaron parte de un operativo conjunto con el gobierno del estado de esa entidad, en donde supuestamente hacían labor de inteligencia e investigación contra el crimen organizado según informes de la propia fiscalía chihuahuense, que de forma contradictoria a cambiado versiones sobre la participación de dichos agentes que lamentablemente fallecieron en un accidente.

Primero hay que situar el momento coyuntural en el que se lleva a cabo dicho evento, ya que la relación de México con Estados Unidos se ha estado tiñendo de tensión política en los últimos meses por las amenazas unilaterales del presidente estadounidense de imponer aranceles a México y por una creciente intención de intervencionismo militar so pretexto de atacar a grupos del crimen organizado, todo esto celebrado e impulsado desde el sector de la oposición política en México solicitando incluso la deposición de la presidenta con el derrocamiento del actual régimen para que sean reinstalados por la fuerza extranjera por no tener capacidad de convencer al electorado que los ha casi exterminado.

Las autoridades de Chihuahua han cambiado las versiones y se han contradicho cada vez que pretenden aclarar, en un primer momento refieren que los agentes estadounidenses venían de un operativo conjunto con las autoridades locales de un desmantelamiento de fabricación de drogas sintéticas en la sierra de chihuahua, frente a esa versión que llevaba implícita una confesión en la que agentes de la fiscalía local conjuntamente con agentes extranjeros estaban en un operativo antidrogas del cual carecen de competencia legal, violentando diversas normas y con ello deriva sanciones políticas y penales a quienes hayan actuado y permitido dicho operativo.

No es de soslayar que históricamente la participación de la CIA tiene que ver más con temas políticos que de investigación criminal, que en todo caso es la DEA la que se ocupa de temas contra el crimen organizado en Estados Unidos y las naciones que permiten o están sometidas bajo un intervencionismo estadounidense de tipo político, económico y militar, la naturaleza de la CIA es la agencia que se ha encargado de la desestabilización política y la injerencia; es la que ha coordinado, financiado y auspiciado golpes de Estado militares como fue el caso de Chile en 1973 y recientemente en Venezuela con Nicolás Maduro.

El hecho de que los agentes de la CIA hayan participado en un operativo para desmantelar un laboratorio, en calidad de extranjeros a quienes se les dotó de uniformes y armamento desde la fiscalía del estado de chihuahua, ya con eso hay diversos delitos que se cometieron y que fueron perpetrados con pleno conocimiento y consentimiento de las autoridades locales, que se insiste que carecen de competencia legal para atacar delitos del fuero federal, ya que esta investigación debió haber sido por la Fiscalía General de la República y no de la fiscalía local que debió haber dado parte a la investigadora federal.

Ahora frente a estos hechos la narrativa de la gobernadora se ha politizado, aun cuando quedó al descubierto un ocultamiento y posterior una distorsión a la verdad sobre los hechos ocurridos y la participación de agentes extranjeros; de ahí surge la postura del Partido Acción Nacional en el sentido de dar el respaldo a ultranza a la militante gobernadora chihuahuense planteando que ella y su gobierno sí atacan el crimen organizado y el Gobierno de la República es omiso, a pesar del contraste de resultados verificables de un gobierno y otro.

Pero realmente ese es el trasfondo, la política injerencista e intervencionista del gobierno estadounidense finca la esperanza de la oposición desesperada que ve como única posibilidad de reinstalarse en el poder, por medio de un derrocamiento aun y cuando ello implique una intervención bélica militar que cueste vidas como en otros países que han sido blancos de ataques de Estados Unidos y que son saqueados y devastados, de ese tamaño es la mezquindad de la oposición en México, así de miserables que expresamente le imploran al presidente estadounidense que intervenga militarmente en México.

Más allá de carencia moral y política de esos personajes de la oposición que piden que se invada su propio país, los pinta y describe nítidamente su actuación como personas, como seres humanos, como un modelo que en cualquier otro país son tildados de traidores a la patria, como personas sin el mínimo de honor, esa es la oposición en México que frente a ese repudio es imposible que se puedan recuperar política, electoral y moralmente.

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