El 10 de marzo de 2023 se cumplieron 100 días del gobierno de Salomón Jara Cruz. Los primeros como mandatario de Oaxaca. Estos tres meses y diez días, no han sido fáciles, no podemos ocultar ni mirar hacia otro lado cuando observamos que la sociedad está enojada, tiene necesidades prioritarias y problemáticas que son imposibles de resolver en este breve periodo, porque quizás seis años tampoco sean suficientes, pero la transformación ya sienta las bases que son esperanzadoras para lo que viene.
Hay ahorros significativos, calculan más de 500 millones de pesos, y es que esa tarea de “ahorrar” es plausible, pero es un acto de honestidad con el pueblo, pues simplemente recortando los gastos personales de los funcionarios pudieron rescatar más de 200 millones de pesos.
Esto es lo que apenas se ve, porque estábamos acostumbrados a ver a estos funcionarios y funcionarias darse la vida de lujos a costa del dinero público, porque hay estilos de vida que son impagables, pero cuando la gente del antiguo régimen llegaba al poder, abusaba de este, todos tenían chofer, escolta, facturaban las colegiaturas a nombre del Estado y ni se diga de las comidas ostentosas que emulaban bacanales romanos.
Ya sacaron la escoba y poco a poco van descubriendo los muertos que dejaron bajo la alfombra. Es escalofriante observar lo que gastaban, porque la oligarquía pensaba que Oaxaca y todo lo del gobierno era de su propiedad, hoy están mendigando puestos, quieren ser proveedores, hasta se disfrazan de izquierda para no soltar la beca.
Es difícil sacudirse estas viejas prácticas, pero serán erradicadas, de eso queda constancia.
Hemos visto un gobierno sobrio, de territorio. Alejado de excentricidades. Claro que se han venido conflictos que se arrastran desde hace años, si no es que décadas, por el alto índice de conflictividad histórica en nuestra entidad. También ha habido desaciertos y falta de concentración, porque se vale equivocarse, pero sobre todo: corregir.
Pero, ¿qué podemos esperar? Las expectativas son altas, porque si apenas bastaron cien días para desterrar al priismo de las oficinas públicas y para poner los cimientos de un proyecto que ilusiona, el pueblo ahora quiere más.
Apenas el jueves 9 de marzo vimos que cayó el primero de los personajes señalados por sus vínculos con la corrupción lacerante que ha sufrido nuestro estado. Los demás tiemblan, saben que no pueden ocultar todo el cochinero que dejaron por lo que algunos buscan negociar, pero es indefendible lo que hicieron. Otros simplemente se fueron, saben que quedaron desguarnecidos, que ya no hay cómplices en el gobierno, por eso solo les queda la huida indigna.
Pero estos primeros 100 días no solo nos demuestran que el dispendio del dinero público y su uso para temas personales, era lacerante y obsceno durante el régimen que se fue y también en la pausa cómplice de democracia simulada que significó de gobiernos anteriores, sino que ahora, lo partidos de oposición ve que sus filas se adelgazan, que nadie los quiere. Su tiempo terminó.
El próximo año tenemos elecciones presidenciales e intermedias en Oaxaca, se van a elegir cuadros importantes como el Senado y la Cámara de diputados federal, por lo que los partidos ajenos a la 4T saben que se han invisibilizado en nuestro estado, no aspiran a nada, ya sea por el voto de confianza o el voto de castigo, no llegarán porque durante mucho tiempo pensaron que la gente no se daba cuenta de los abusos, pero no, eso terminó y se ve muy lejana la posibilidad de que vuelvan a representar al pueblo porque, cuando tuvieron la oportunidad, lo traicionaron.











