Otra vez Raymundo Riva Palacio pretende hacer pasar rumores y especulaciones como verdades absolutas. Ahora afirma —sin pruebas, sin fuentes oficiales, sin documentos— que Estados Unidos investiga a López Obrador por nexos con el narcotráfico. ¿La fuente? Su propia columna. ¿El sustento? Ninguno.
Ni el Departamento de Justicia de EE.UU., ni la DEA, ni la Corte del Distrito Este de Nueva York han emitido un solo comunicado, documento oficial o acusación formal contra el Ex-Presidente. Todo lo demás es ruido mediático fabricado por quienes llevan años intentando golpear políticamente a la Cuarta Transformación.
Llama la atención que Riva Palacio, cuya credibilidad está severamente cuestionada por sus nexos con gobiernos del PRIAN y sus vínculos empresariales, ahora recicle la misma narrativa que fracasó durante años: la del «narco-presidente». Una calumnia sin sustento que fue rechazada por medios internacionales, desmentida por la Embajada de Estados Unidos en México y desacreditada por los hechos.
También resulta sospechoso que justo cuando la 4T consolida su mayoría, Claudia Sheinbaum arranca su mandato con fortaleza y Ovidio Guzmán se declara culpable en EE.UU., surja esta campaña de “filtraciones” para enlodar al movimiento. Lo que no pudieron demostrar con pruebas, ahora lo intentan sembrar con columnas de opinión y frases como “según fuentes cercanas”.
Defender a López Obrador no es proteger a una persona, es defender el mandato de millones que votaron por un cambio profundo en México. Y atacar a Claudia Sheinbaum por respaldar a su antecesor no es periodismo: es golpeteo político.
Ya lo vimos con el caso Cienfuegos: una acusación que se vino abajo por falta de pruebas. Lo mismo ocurre ahora. No hay nada nuevo, solo el viejo guión de quienes no aceptan que el poder ya no les pertenece.
Riva Palacio no informa; agita. No repórtea; opina. Y sus columnas, más que periodismo, son el eco de la derecha nostálgica que extraña los pactos en lo oscurito y la sumisión ante Washington.
En la 4T se gobierna de frente, sin pactos con criminales ni con medios que viven del escándalo. Y si algún día hay pruebas reales —no rumores—, que hablen las instituciones, no los opinadores de siempre.












